El indio de Kansas City no es una simple referencia vial ni una estatua en honor a los «Arapajoes» americanos, en realidad, tras esa imagen reside la verdadera razón para que una de las vías más utilizadas para la entrada a Sevilla lleve el nombre de una ciudad estadounidense.

En 1922, un promotor inmobiliario llamado J. C. Nichols y procedente de Kansas City se encontraba inmerso en viaje por conociendo todos los rincones de Europa cuando hizo parada en Sevilla. Fue tal la admiración que sintió por esta ciudad que a su vuelta se llevó a cabo la construcción de un centro comercial, Country Club Plaza, donde un sevillano podría sentirse como en casa al verse rodeado de edificios similares de su localidad, como por ejemplo la Giralda.

La construcción de aquella Giralda en plena Kansas City sería símbolo del cario que Nichols cogería a la capital andaluza pero este sería solo el comienzo de una buena relación entre la ciudad americana y Sevilla que, aunque miles de kilómetros de distancia, ambas rincones del mundo firmarían un hermanamiento el 25 de marzo de 1969.

Pero Kansas y Sevilla seguirían manteniendo esta buena relación, un buen contacto y un gran cariño mutuo. Sería con la llegada de la Exposición Universal de 1992 cuando para el Pabellón de Estados Unidos se encargó una estatua al escultor estadounidense Cyrus Edwin Dallin. Dicha obra sería bautizada como «El explorador», un indio sobre su caballo que se tapa el sol con la mano para poder mirar al horizonte. Una obra más que familiar para todos los sevillanos puesto que tras la Expo fue donada por los estadounidenses a nuestra ciudad.

Desde ese momento la estatua esta colocada en la esquina de la calle Samaniego con Kansas City. El famoso indio mira hacia Greco y algunos sevillanos se arriesgan a afirmar que mira hacia allí porque esta queriendo ver la, ahora antigua, fábrica de Cruzcampo. Lo que sí es cierto es que desde entonces ese hermanamiento ha sido, es y será una tarjeta de presentación para muchos turistas que visitan Sevilla y un referente para los habitantes de la capital que, sin haber pisado jamás Estados Unidos, ya le tienen un cariño especial a esta gran avenida.

Imagen: TBL Photography