Alejandro Sanz, Jorge Drexler, Vanesa Martín y Scorpions tienen algo en común y no es su carrera musical, sino sus guitarras. La música de estos artistas, y otros muchos más, no sería la misma si no hubiesen contado con las manos de Antonio Bernal, el luthier que desde hace quince años construye guitarras con el mismo mimo, cuidado y artesanía que se hacía hace siglo y medio.

Desde muy niño fue conquistado por el instrumento musical por excelencia en nuestro país, la guitarra. Aunque siguió su camino y sus estudios, no se le olvidaba lo que verdaderamente le apasionaba, la construcción y reparación de guitarras, así que cuando tuvo la oportunidad, en el mismo local de Hernando del Pulgar que actualmente ocupa, puso en pie el negocio que lleva su nombre. A partir de ese momento no hay músico que no conozca el trabajo de Antonio Bernal.

El porqué de su éxito entre los grandes de la música nacional e internacional es más que evidente, «son guitarras cien por cien hechas a mano, la calidad de las maneras, el tipo de construcción y la tecnología que utilizamos nos permiten hacer este trabajo tal y como se hacía hace 150 años» cuenta Álvaro Arcos, encargado de la tienda. Ante la necesidad de este instrumento, artistas de la talla de Alejandro Sanz, Nono García, José Antonio Rodríguez, Vanesa Martín, Jorge Drexler y muchos más «que merecen tanta importancia, por nuestra parte, que éstos» no han dudado en acudir a las manos de Antonio Bernal «un buen guitarrista valora la calidad de una guitarra hecha a mano, el sonido, la calidad del material, lo valoran muchísimo» cuenta el luthier.

Actualmente y a pesar de estar en el país de la guitarra, «se esta perdiendo ese valor por el trabajo hecho a mano y la industria china esta tirando los precios a un nivel que no se puede competir, pero evidentemente la calidad no es la misma y, curiosamente, eso en Europa sí se valora muchísimo y estamos vendiendo mucho para Francia y Alemania, gente que verdaderamente respeta este trabajo» explican. Aun así pueden llegar a hacer hasta 400 guitarras en un año, una labor que ha llegado hasta medios como el New York Time que no ha dudado en hacer un reportaje a estos sevillanos.

Y es que, si Antonio Bernal no sería lo que es sin la guitarra, seguramente este instrumento «que es el más reconocido mundialmente» no sería el mismo tampoco sin el cariño que este luthier le transmite a su construcción.

¿Cómo se construye una guitarra?

Un siglo y medio se dice pronto pero mantener esta técnica es totalmente meritorio, necesita de tiempo, paciencia y mucho mimo «primero hay que seleccionar buena madera respetando el tiempo de curación del árbol, al menos dos años para obtener un sonido perfecto». Es este el elemento fundamental, de hecho, «durante el periodo de creación se respeta mucho la adaptación de la madera y entre paso y paso hay que medir su nivel de agua, dejarla secar días de manera natural y controlarla a todo momento, hasta que no esté perfecta no se continúa».

La tapa armónica con sus baras, los aros, el mango y el fondo, serán los siguientes en incorporarse al proceso «hay guitarras que aun habiéndose empezado el mismo días y llevando madera del mismo árbol, suenan de una manera u otra y es por la madera, algunas se pueden terminar antes y otras después, todo depende del proceso de adaptación de ésta». El diapasón, los trastes, las cuerdas y el clavijero serán los últimos detalles que se introducirán y permitirán terminar la construcción de este bello instrumento que, según los materiales y el diseño puede llegar a costar hasta 5.000 euros.