Se acerca el verano y la plaza del Gallo comienza a presenciar un concurrido ir y venir de personas acompañadas por sus mascotas, la razón es muy sencilla, los perros se ponen a punto para los meses de calor y Peluchos es una de las mejores opciones.

Elizabeth Ríos es una amante de los animales desde que era solo una niña «el amor por los animales se demuestra desde muy pequeña, siempre quise dedicarme a algo que implicase el trato con ellos» comenta la joven peluquera canina. La veterinaria siempre ha sido su pasión pero que la Facultad estuviese en Córdoba era un handycap que «no me podía permitir», así que decidió hacer magisterio. «Me gustan los niños y me he dedicado mucho tiempo a la enseñanza pero tenía esa espinita de trabajar con animales que es lo que siempre me ha gustado». Elizabeth luchó por lo que siempre había querido y, la verdad, es que le ha salido bastante bien.

A partir de ese momento, decidió entrar en cursos de peluquería canina, su creatividad y entrega hicieron el resto. Elisabeth no se limitaba a rapar a los perros, hacía cortes de raza y cualquier fotografía que le pusiesen de un pelado complejo lo sabía copiar a la perfección. Fueron estas dotes las que le animaron a abrir su propia peluquería, «me arriegué, me arriesgué mucho porque partía del fracaso, la gente suele llevar a pelar a su perro a los peluqueros de los veterinarios donde lo rapan y punto, abrir un establecimiento exclusivo de peluquería era muy arriesgado, pero lo hice».

Hace aproximadamente cinco años que Peluchos abrió sus puertas en la plaza del Gallo y ahora acuden ahí perros de muchos rincones de Sevilla. Y aunque la calidad del pelado y el precio asequible hacen mucho, lo que convence para repetir en Peluchos es el trato de Elizabeth que, literalmente, se come a besos a todos los perros y lo que suele ser un trauma para todo animal esta peluquera hace un baño que sea una experiencia mucho más agradable.

Su dedicación a las mascotas y sus ganas de seguir aprendiendo la han llevado a dedicarse también a la competición de estética canina. Ferias de belleza como la que se celebra en Fibes cada año y competiciones de cortes Westy u otras razas avalan la experiencia de Elisabeth a quien la llaman también de otros veterinarios y otros establecimientos de la ciudad para que vaya a realizar pelados más complejos.

Ahora Peluchos vive su época fuerte del año porque aunque «la crisis se nota y ahora la época no es tan fuerte como lo ha sido otros años» sí que los dueños suelen acudir desde marzo hasta entrado octubre para poner a punto a sus mascotas con la llegada de las altas temperaturas veraniegas. «La gente suele venir a pelarlos antes del verano para tenerlos preparados para esas fechas y cuando termina la época estival, dejándolos así listos para el año siguiente».

Fuera de las creencas de que un perro necesita pelarse en verano para no pasar calor Elizabeth confirma que «los perros aguantan el calor sin necesidad de pelarse, su cuerpo y su pelo se adaptan a cada época del año» pero sí es cierto que es importante el corte en estas fechas porque «es época de parásitos, pasa como a los niños que cuando tienen piojos se les corta el pelo para poder verlos mejor y tenerlos más controlados, pues a los animales igual, se evitan riesgos y se controla mejor si esta pelado».

Con venta de productos exclusivos para el pelo del perro, piensos, correas y accesorios para la mascota y un veterinario que pasa consulta una vez a la semana, Peluchos ha nacido con riesgos y, con el paso del tiempo, los ha sabido demoler. Elizabeth puso toda la carne en el asador y hoy puede decir que no sólo le han ido bien las cosas a su tienda sino que ella es ahora una peluquera canina de referencia.