La sencillez viene intrínseca en su nombre y se extiende a todos sus productos. Ingredientes de la tierra, de temporada y acabados 100% artesanos, así son las Bolas de helado que están encandilando a los sevillanos.

Más de ochenta sabores sin colorantes ni aditivos de ningún tipo, 100% naturales, así son los helados de Bolas. Cuando Antonino Parrilla deja atrás la heladería industrial para crear algo nuevo seguro que no pensaba que la artesanía absoluta sería el futuro de su éxito. A su despacho creativo llegaría, de la mano de un conocido, Antonio Ruiz un experto en franquicias y empresas hosteleras que compartiría con el heladero una particular forma de ver los negocios. Juntos diseñarían Bolas.

En esta cadena de ideas y expectativas faltaba un elemento importante: un interesado en formar parte de la materialización del negocio. Ese sería Javier Girol y la sede de la primera heladería Bolas se asentaría en Kansas City, «cumplía todos los requisitos, lo asequible del alquiler y la visibilidad del negocio» cuenta Antonio Ruiz quien vio en la proximidad de Santa Justa un filón. Y el empresario no se equivocaba, «aunque la mayoría de los clientes son de la zona, es cierto que el estar cerca de la estación nos hace más visibles» ya que una de las primeras imágenes que se lleva el visitante es la de una heladería que se llama Bolas y que, con las altas temperaturas que sienten a su llegada, no es una mala opción para una primera parada en su viaje.

Pero el nombre de Antonino Parrilla, la gestión de Antonio Ruíz, la confianza de Javier Girol y la ubicación de Bolas no es la clave del éxito. «En lo que se diferencia Bolas es en la artesanía del producto, es 100% natural, los sabores son totalmente distintos ya que no se utiliza ningún tipo de aditivos» de hecho «se van elaborando según demanda, no tenemos bandejas y bandejas de helado sino que Javi cuando ve que algún sabor se esta acabando lo elabora y lo vuelve a servir recién hecho».

He aquí la clave. La fresa es más fresa que nunca, el higo es un fresquísimo sabor veraniego, así como el Santa Barbara cuya mezcla de frutas es muy demandada bajo el sol sevillano. Más de ochenta sabores que «van cambiando según la temporada, lo que más pueda apetecer, así como los ingredientes frescos que haya en la época del año concreta», tan es así que incluso «unos clientes nos trajeron moras de Zamora e hicimos el helado con ellas, tal y como nos pidieron».

Esa cercanía y la garantía de estar saboreando un producto natural y recién hecho convierte a Bolas en una heladería única en la capital hispalense «la verdad es que nos esta yendo bien, la gente se va muy contenta y les sorprende mucho el sabor de los helados por su frescura, su naturalidad» cuenta Antonio a quien no le queda más que bromear que «seguramente nos hubiera ido algo mejor sin las lluvias de este año, si hubiésemos puesto una tienda de paraguas seguro que nos hubiésemos forrado».

Esta grata valoración de los mejores degustadores que poseen, los clientes, es avalada también por el jurado de la Gelato World Tour Valencia quien le dio la mejor puntuación. «100% artesanos y elaborados en el punto de venta» son sin duda una gran opción para apaciguar «las calores» típicas de Sevilla pero, como bien explica Antonio, Bolas son helados para todo el año puesto que se adapta a la temporada y ofrece los sabores más apetecibles del momento.

Intolerantes a la lactosa, al gluten y amantes de lo natural tienen su punto de encuentro en Kansas City 32 y muy pronto «en otros puntos de la ciudad» y para aquellos que no sean muy dados a los helados también hay granizadas de sangría que, como diría un buen andaluz, «quitan el sentío». Así que nada más que por saber a qué sabe un helado de vainas de vainilla original o un mousse de chocolate «solo para adultos» hay que animarse y probar una buena Bola.