Canalizar energía a través de las manos para alcanzar la paz y la sanación, esta es la definición de Reiki una terapia reconocida por la Organización Mundial de la Salud, que cada vez esta más extendida en nuestro país y que desde los hospitales de nuestra ciudad se recomienda a pacientes oncológicos. Desde San Pablo, en la calle Agustín Moreto, se emite esta energía gracias a un grupo de voluntarios dispuestos a impartir esta terapia por la mera satisfacción de compartir su paz interior.

Isabel Esmeralda vivió en el 93 una situación dura «tuve una crisis en todas las parcelas de mi vida, una buena amiga me dijo que en Jerez podían ayudarme, sin saber lo que era fui y precisamente era un grupo de Reiki que nos ayudaron y la verdad es que en muy poquito tiempo todas las áreas de mi vida volvieron al equilibrio y muy bien». Lo que Isabel no sabía en aquel año es que no solo iba a cambiar su vida sino que aportaría el cambio a muchas más personas que, como ella un día, lo han necesitado.

Unos años después de aquel descubrimiento, en el año 1998, se reunieron un grupo de personas para practicar Reiki, entre ellas estaba Isabel. Esta agrupación comenzó a crecer tanto en número como en actividad y surgió la necesidad de asociarse de manera legal. Esta historia daría a luz en junio del año pasado a la Asociación de Maestros y Alumnos de Reiki o, en sus acertadas siglas, «Amar».

Y antes de entrar en este año de intensa actividad en Sevilla y sus hospitales, surge la necesidad de explicar ¿qué es Reiki? No se trata de una terapia alternativa, «en algunas publicaciones se engloba dentro de la medicina alternativa, porque parece que todo lo que no es medicina alopática esta dentro de la clasificación de la medicina alternativa, pero en este caso la el término que mejor puede definir a esta técnica sería medicina complementaria» explica Eloy Valverde, vocal de la asociación. La razón de esta explicación es muy sencilla «el Reiki no puede sustituir a ninguna medicación, el paciente no debe cesar su tratamiento convencional a no ser que se lo dictamine su médico».

Una vez que se tiene conocimiento de este aspecto «fundamental», el «Reiki tiene dos definiciones, por un lado sanar a través de la energía y, por otro, a esa energía se la denomina Reiki» explica, Isabel. Esta terapia busca la sanación o equilibro en la persona que la recibe, a través de las manos del practicante, quien le transmite la llamada «energía vital universal o Reiki».

Aunque no hay evidencias científicas, las manos de Eloy, Isabel o Antonia han podido comprobar con total certeza los resultados en muchos pacientes, «nosotros no podemos garantizar la sanación, eso nunca, pero sí es cierto que hemos visto cómo muchas personas se recuperan». De hecho, los miembros de Amar han llevado cursos en los hospitales de la capital hispalense orientados a los profesionales sanitarios «enfermeros, celadores y todos han quedado muy contentos, incluso este año volveremos a poner en marcha estos cursos porque ellos mismos nos han pedido volver». Y por si esto fuera poco, muchas de las personas tratadas por la asociación llegan derivadas de su centro hospitalario «varios pacientes oncológicos y otros con otros diagnósticos han llegado directamente derivados de su hospital como terapia complementaria a su medicación».

Antonia, ayudó a una mujer a «marcharse» con mucha más paz de la que ni médicos, ni enfermeros, ni familiar hubiesen imaginado, según asegura la maestra. Isabel ha podido comprobar cómo el Reiki ha ayudado a que el Alzheimer de uno de los receptores avanzaba mucho más lento «cuando el Reiki no se ha mencionado nunca para esta enfermedad». Las manos de estos maestros de Reiki han sido testigos de infinitas historias en las que los protagonistas «venían con un pronóstico muy malo y han estado con nosotros años y años y con una buena calidad de vida».

Repartir energía sanatoria de manera totalmente altruista, «aquí todo interesado llama, viene, nos dice dónde quiere que le demos energía y no cobramos absolutamente nada» comenta Eloy que, con sus compañeros, hace hincapié en este punto porque lo cree importante para la credibilidad de esta terapia y las malas comparaciones con otras técnicas. «Tuvimos una chica que venía derivada del hospital y su marido estaba totalmente en contra, se quedaba en la puerta mientras ella estaba dentro, al tiempo, al ver la gran mejoría que tuvo ella, es él el que la anima a venir».

Desde su sede en San Pablo, estos practicantes de Reiki se desplazan a domicilios, hospitales y llevan a cabo jornadas de meditación y crecimiento personal en las que todo el que quiera puede participar, precisamente, como la que se celebra este viernes 20 de septiembre en el centro cívico San Pablo. Crear energía y paz que beneficie a una buena salud tanto interior como exterior, sin efectos secundarios, únicamente «los ronquidos de algunos, que se quedan tan relajados» ríe Eloy, quien, como sus compañeros tiene la satisfacción no solo de vivir una vida de «paz y orden» sino de poderla compartir con todo aquel que quiera saber en primera persona lo que es el Reiki.