A ritmo de patrones, pespuntes e hilvanes las prendas van cogiendo forma en el taller de corte y confección del distrito San Pablo-Santa Justa que dirige la monitora Ana Rosal. La finalidad es estrenar los trajes típicos de las fiestas de la primavera que ya están ya a la vuelta de la esquina, entre los que destacan la sobriedad de las túnicas de nazareno o los trajes de mantilla para la Semana Santa y el colorido y la vistosidad de los volantes de los trajes de flamenca para la feria de abril.

Pero tampoco faltan los abrigos, los conjuntos de falda y chaqueta y distintos modelos para vestir a los niños y a los bebés. En total, 42 mujeres con objetivos distintos pero con un propósito común: dominar el arte de la costura y del patronaje para crear por sí mismas cualquier prenda del armario.

«Muchas mujeres llegan al taller sin saber coger una aguja y salen de aquí con un traje hecho», declara la monitora quien destaca la rapidez en el aprendizaje y, sobre todo, «el buen ambiente de trabajo que reina en el taller», donde «las alumnas más veteranas hacen de profesoras atendiendo las necesidades de las más novatas, pues siempre están dispuestas a ayudarse las unas a las otras», por lo que subraya que «aquí entramos siendo sólo compañeras y salimos con una gran amistad».

Durante tres horas a la semana, las alumnas del taller de los miércoles -que tienen desde 25 hasta 75 años de edad- aprenden tareas que van «desde coger un dobladillo o poner una cremallera hasta coser un traje de novia completo». El curso está diseñado combinando la teoría con la práctica. De hecho, en primer lugar, las discípulas «aprenden a usar el metro y a medir. Luego, empiezan a hacer patrones en la pizarra y a los dos o tres meses ya pasan a trabajar con la tela», explica Rosal.

Se trata de uno de los talleres más demandados del distrito y cuenta «con muchas alumnas que repiten cada año, pues todas quedan muy satisfechas cuando terminan su primera pieza». Además, «el ritmo de trabajo lo marca cada persona y como el ambiente es muy relajado, las horas se pasan muy rápido» apunta la monitora, quien señala también que «las alumnas valoran mucho el ahorro económico que supone cada prenda que ellas mismas se hacen».

El taller pondrá punto y final a su actividad con un desfile de moda que se celebrará el próximo 28 de mayo en el centro cívico San Pablo, en el que se mostrarán todos y cada uno de los modelos realizados por las alumnas.