En los años 50 familiares de militares de las bases de Morón y San Pablo, llegaron a Sevilla para fijar su residencia. Sería en una zona limítrofe a lo que conocemos hoy como barrio de San Pablo, donde estos norteamericanos fijarían su residencia. Ellos le llamaron «Garden City Santa Clara» y a pesar de haberse marchado hace más de treinta años y ser propiedad, en su inmensa mayoría, de sevillanos, Santa Clara siempre será conocido como «el barrio de los americanos».

Construido a finales de la década de los 50 mantiene el estilo de una típica americana «ciudad-jardín». Casas unifamiliares con un amplio jardín, garaje y separadas unas de otras por setos. En este tiempo hay muchas cosas que han cambiado pero la esencia se sigue manteniendo, basta comprobar el azulejo que da a Kansas City. En él se puede comprobar un mapa de los orígenes del barrio y, quitando los campos de baseball, todo continúa igual.

Con estos creadores es normal que las calles tomasen nombres de exploradores, misioneros y colonizadores de tierras norteamericanas. Pasear por este barrio es caminar por la historia colonial de norteamérica: Fray Marcos de Niza, Juan Ponce de León o Álvar Núñez Cabeza de Vaca son solo algunos ejemplos de este pedazo de historia estadounidense que cobra vida en la capital sevillana.

En los años 70 con la desaparición de las instalaciones militares de San Pablo, los norteamericanos se fueron marchando y dejaron sitio a los sevillanos. La mayoría de los setos de separación de viviendas se cambiaron por vallas y tapias. Algunos parques se sustituyeron por edificaciones como la consagrada parroquia del barrio, el Club Santa Clara o el colegio San Agustín. Además el núcleo de chalets que habían creado los norteamericanos fue siendo rodeado por los locales con edificios como Habitat 71, Eurhogar, Jardín 27 o 29.

Ahora, el barrio esencialmente americano ha tomado acento sevillano y de ser un barrio aislado casi a las afueras de Sevilla, ahora se sitúa a poco más de un kilómetro de zonas comerciales importantes. Comunicada al exterior (Cádiz, Huelva, Granada, Córdoba) por la Se-30 y al interior por la avenida de Kansas City y Montesierra, aquel barrio que taxistas y visitantes consideraban un laberinto de «casas iguales» es hoy más que conocido y transitado aunque siempre mantendrá esa tranquilidad que lo caracteriza.

Pero aunque las calles cambien, se añadan edificios y no haya acento americano por ninguna parte, este barrio siempre será conocido como «el barrio de los americanos».