En el edificio de la avenida de la Palmera, una placa con la tipografía inconfundible de la época, recuerda la decisiva aportación del doctor Yrigoyen, presidente de la República Argentina, al que el Ayuntamiento de la ciudad le reconocía agradecido el espléndido pabellón de 4.500 metros construidos con un coste superior al millón y medio de pesetas con que el país rioplatense se presentó en la Exposición Iberoamericana de 1929.

Basta comparar la majestuosidad del antiguo instituto Murillo -y la prodigiosa biblioteca en madera noble de su primera planta- con la humilde presencia de los Estados Unidos a la sombra del Costurero de la Reina para entender mínimanente la geopolítica y el reparto de la riqueza entre los países de aquella época previa al crack del 29. Y basta comprobar las cortinas descolgadas y las taquillas medio forzadas en los rellanos del actual Conservatorio de Danza para darse cuenta de la situación de las enseñanzas artísticas en Andalucía en 2014.

El de la Argentina es una de las grandes joyas por descubrir en las jornadas, principalmente los fines de semana, que hasta el 21 de junio ha organizado el Ayuntamiento de Sevilla con ocasión del centenario del Parque de María Luisa y el octogesimoquinto aniversario de la inauguración de la Exposición Iberoamericana.

El otro tesoro escondido es el pabellón de Portugal, una airosa construcción con tejado a cuatro aguas tan característico en el país vecino que presenta una suntuosa cúpula neobarroca en la que se recrean personificada de los continentes en los que los navegadores portugueses tocaron tierra en sus viajes descubridores y las principales colonias de ultramar del imperio luso. En la actualidad, funciona como consulado del país vecino.

Pabellón de Portugal 1929

Pabellón de Portugal 1929

La tercera alhaja -más a la vista que las anteriores- es el pabellón del Perú, que acoge, mitad por mitad, el consulado del país andino y la Casa de la Ciencia del CSIC. El cronista de ABC reseñaba así su impresionante fábrica y la carpintería de sus balcones imitación de los de Cuzco: «La mole gris y sangrienta -de un tono desmayado de sangre seca, piedra y ladrillo- se yergue severa y majestuosa entre el verde aterciopelado de la fronda y en contraste con el blancor alegre de otros pabellones».

Pabellón de Perú 1929

Pabellón de Perú 1929

Las jornadas de puertas abiertas del legado de la Exposición Iberoamericana se completa con otros pabellones que el público podrá visitar y admirar: el patio casi manchego del de Estados Unidos, hoy fundación Valentín de Madariaga de arte contemporáneo; el de la Compañía Telefónica Nacional de España, hoy sede de la venida a menos Fundación Forja XXI, cuya portada bebe en las cerámicas de Niculoso Pisano para el monasterio de Santa Paula; el pabellón de Colombia, con sus patios como de casa típica colonial y sus decoraciones indígenas; el de Marruecos, tan humilde comparado con la obra con que Hasán II quiso impresionar al mundo en la Expo de 1992.

Pabellón de Colombia 1929

Pabellón de Colombia 1929

La colección de edificios visitables se completa con otros de menor nivel como el pabellón Domecq, el único de las empresas participantes que ha llegado hasta nuestros días como sede de Juventudes Musicales; y el de la Prensa, reconvertido hoy en el colegio público España en la glorieta de Covadonga, donde por cierto se está acometiendo la restauración de las estatuas alegóricas de Delgado Brackenbury. Como en una metaalegoría, la primera imagen rehabilitada es la del Trabajo.

En el pabellón Real de la plaza de América, sede de la delegación municipal de Empleo, sólo se puede visitar el vestíbulo como cualquier ciudadano que se acerca al edificio para realizar una gestión, quizá por vergüenza de los responsables del Ayuntamiento ante el deplorable estado de conservación general del edificio, tabicado y cableado con desprecio a las normas de conservación de los monumentos desde hace demasiado tiempo.

Pabellón Real 1929

Pabellón Real 1929

En la Plaza de España, el Museo Militar -con una propuesta museográfica que está demandando una puesta al día- también se incluye en la oferta aunque en su caso poco puede apreciarse de la rica arquitectura ideada por Aníbal González.

Plaza de España

Plaza de España

El catálogo se completa con el propio pabellón de Sevilla en la Exposición Iberoamericana, el Casino, en el que se ha aprovechado para colgar una más que interesante exposición con imágenes por lo general poco vistas, planimetría y documentos de los archivos municipales sobre el Parque de María Luisa en la que se da cuenta de toda la historia que ha recorrido el parque por antonomasia de los sevillanos a lo largo de estos cien años.

En las jornadas de puertas abiertas organizadas por el Distrito Sur se echa en falta la visita a algunos otros pabellones muy vistosos como el de Cuba, con una impresionante viguería de caoba digna de mérito.

Visitas teatrales

Las jornadas del centenario del Parque de María Luisa se completan con visitas teatrales en grupos de hasta 45 personas que tienen lugar los sábados 31 de mayo, 14 y 21 de junio y el domingo 22 de junio en cuatro pases previstos para las 19, 20, 21 y 22 horas. Para participar, hay que inscribirse previamente en la sede del distrito Sur en la calle Jorge Guillén.