El Monte Gurugú de Sevilla es el homenaje que le quiso rendir la ciudad en el año 1929 a los caídos por la patria en el ataque a los españoles por parte de las cábilas rifeñas en la batalla de Annual, posteriormente llamado Desastre de Annual.

El Gurugú situado al norte de Marruecos, donde se encuentra Melilla, fue el escenario, a principios del siglo XX, de los combates entre las tropas españolas y los rebeldes rifeños de Abd el-Krim. El monte fue tomado por el enemigo y desde allí dominaron con fuego de fusil y cañón las posiciones españolas y las rutas de abastecimiento de las mismas. En honor a los miles de muertos que perecieron en el norte marroquí, la capital hispalense construyó en pleno corazón del parque María Luisa una «réplica» del macizo melillense.

El Monte Gurugú, uno en Sevilla y otro en Marruecos. Ambos ejercen de balcones con vistas exquisitas. Desde lo más alto del de Sevilla se puede divisar todo el parque María Luisa. Por su parte, la cima del de Marruecos regala un paisaje inigualable, alcanzando una visión panorámica de Melilla, Nador y en días claros se puede ver incluso Sierra Nevada. Mismo nombre y misma misión, únicas similitudes entre estos dos montes que, aunque muy sonados y mundialmente conocidos, no comparten nada más porque están separados por la dura realidad que viven hoy día cientos de inmigrantes en el de Marruecos.

Mientras que el Monte Gurugú de Sevilla es reconocido como escenario de historias de amor, el de Marruecos es tierra de desolación y desesperación. El del Parque María Luisa es un punto de encuentro de turistas y sevillanos por su agradable entorno natural y sin embargo la montaña marroquí es el punto de partida y un halo de esperanza de los inmigrantes para comenzar una nueva vida en territorio español. Diferencias insalvables entre uno y otro.

Un monte con 85 años de historia
Un monte para el recuerdo de aquellos que lucharon en guerra situado en el pulmón verde de la ciudad de Sevilla. Colocado hace 85 años en un lugar privilegiado. El Monte Gurugú es una montaña de una decenas de metros, nada que ver con el real que mide 890 metros, lleno de vegetación, con una cascada de agua y unas escaleras que te llevan a la cima, donde se divisa gran parte del parque María Luisa. Es una de las grandes atracciones del parque. Hace unos años fue restaurado para que volviera a tener el aspecto de antaño.