La avenida del Cid regala a la vista maravillosos monumentos arquitectónicos. Prueba, si aún no lo has hecho, a dar un giro sobre ti mismo con los ojos bien abiertos y comprobarás que el círculo que vas dejando tras el movimiento de tus pies es un paisaje de edificios que hablan de la historia de la ciudad. Pero…¿sabes que una de las construcciones podría no haber estado en este atractivo enclave? El Pabellón de Portugal llegó a los terrenos del Cid con la Exposición Iberoamericana, pero su presencia no estuvo clara hasta el último momento.

En principio la organización de la exposición pensó esta gran muestra como una manera de hermanar a España con sus antiguas colonias, por lo que Portugal no participaba en la misma. Fue en el año 1921 cuando el país luso pidió a la organización formar parte de la exposición. Un año después se aceptó la petición pasando a llamarse Iberoamericana, en vez de Hispanoamericana, y permitiendo la participación también de Brasil y Estados Unidos.

Después del beneplácito de la organización, Portugal cumplió con su desdeo de formar parte de la historia de Sevilla y se convirtió en el país con la mayor inversión económica en la muestra tras España. Su pabellón ocupaba casi 5.000 metros cuadrados, aunque sólo una parte era de estructura permanente, la que hoy día se conserva.

Interior del Pabellón de Portugal 1929

Interior del Pabellón de Portugal 1929

Una estructura que fue diseñada por los hermanos Carlos y Guillermo Rebelo de Andrade en estilo Neo Juan V, tomando elementos de la suntuosa arquitectura de aquel reinado entre los años 1706-1750. Se construyó bajo la dirección del ingeniero Jácome de Castro, con materiales portugueses y maderas exóticas provenientes de las antiguas colonias portuguesas.

La decoración fue encargada a más de una treintena de artistas portugueses, entre ellos, escultores, pintores, yeseros y ceramistas. El gran símbolo de la parte permanete del pabellón es su cúpula de 26 metros rematada en teja vidriada.

La planta baja del edificio tiene un amplío vestíbulo y dos salas de exposiciones. La cubierta se decora con el escudo nacional y con cuatro paneles con las alegorías de los continentes colonizados por Portugal, realizadas por Varela Aldemira y Martinho Gomes da Fonseca.

Interior del Pabellón de Portugal 1929

Interior del Pabellón de Portugal 1929

De la época de la Exposición Iberoamericana se conservan algunos bancos de carpintería, las piezas de hierro forjado que realizara Ivo Dias y la decoración pictórica, centrada en sus elementos de cubierta. Pero para conocer de cerca todas las antiguedades y piezas históricas que esconden los muros del Pabellón de Portugal, todos los interesados tienen la oportunidad de visitarlo durante los fines de semana hasta el 22 de junio, los viernes y sábados en horario de mañana de 11:30 a 14 horas.

Imágenes de la Fototeca de la Universidad de Sevilla.