¿Qué tienen en común la fábrica La Coromina, la antigua Catalana de Gas o la Torre del Agua? Todos son claros ejemplos de arquitectura regionalista y todos se sitúan en El Porvenir, el barrio sevillano que nació a la espalda de los terrenos de la Exposición Iberoamericana del año 1929 y en el que los diseños de los arquitectos Aníbal González, Juan Talavera o Pedro Fernández de Heredia se prodigan por sus calles.

Aunque la historia de este barrio se remonte a la Edad Media, donde los terrenos sobre los que se asientan hoy las viviendas acogieron un cementerio de grandes dimensiones, la fisonomía actual y el entramado de calles datan de los años previos a la Exposición del 29. Fecha en la que la ciudad destaca por su interpretación de la arquitectura ecléctica, una corriente que nace como rechazo al modernismo y que concentra diferentes estilos en uno nuevo. Sevilla se convierte en máximo exponente del regionalismo historicista, que también se adhiere al estilo neomudéjar para recuperar la azulejería como elemento de decoración.

Tan evidente resulta la profusión de este estilo en la plaza de España o el resto de pabellones de la Exposición del 29, como notorio es que el barrio que nacía en los aledaños del parque de María Luisa también bebiese de esta corriente arquitectónica. Ya fuesen edificios fabriles o viviendas residenciales. Las calles de este barrio del distrito sur son las más regionalistas de Sevilla.

A finales de los años 20, la ciudad veía como se abrían las puertas de La Coromina, una antigua fábrica de ácido carbónico, proyectada por Aníbal González en 1917 y que en la actualidad pertenece a la Universidad de Sevilla. La arquitectura regionalista también viene a solucionar problemas derivados de las nuevas necesidades industriales. En el nuevo lenguaje arquitectónico encajan los espacios diáfanos como el que se puede ver en la Antigua fábrica de La Catalana de Gas, diseñada también por Aníbal González y construida entre 1912 y 1915. Un ejemplo interesante de la arquitectura industrial sevillana.

Pero este edificio, ocupado en la actualidad por un gimnasio, es parte de un complejo mayor, como la hoy sede del Distrito Sur, antigua vivienda del jefe de la empresa y oficinas más tarde; o la Torre del Agua, dos grandes depósitos de agua que garantizaba la presión en el abastecimiento de la fábrica principal. Todo obra de Aníbal González.

Casas Gemelas de la Borbolla

Pero el regionalismo también amplía su influencia en numerosas construcciones residenciales del barrio del Porvenir. Las villas gemelas, las del 55 y 57 de la avenida de la Borbolla, diseñadas en 1913 por Juan Talavera y Heredia; o Villa Luisa, conocida como la casa Bemberg por el nombre de quien la hizo construir, el millonario y compositor Herman Bemberg, hijo a su vez del gran industrial Otto Bemberg. Fue diseñada por el arquitecto Vicente Traver y construida entre los años 1919 y 1925. Los extensos jardines de esta villa son de corte romántico con caminos que se pierden entre la variada vegetación que posee interés botánico. También destacan los pisos del número cuatro de la avenida Felipe II, esquina con la calle Progreso, proyectados por Aníbal González.