Con su cuarta edición, el mapping se ha confirmado como la gran atracción de la Navidad en Sevilla. El colorido, los efectos especiales y la sensación de novedad al ver cómo una proyección juega con la arquitectura del Ayuntamiento son las claves de su éxito.

Sin embargo, el primer mapping de Sevilla no se realizó en 2011, sino veintidós años antes.

«Será una noche de luces y sonido, cortinas de agua, rayos láser, fuegos artificiales, proyecciones gigantes… Una gran fiesta para todas las edades». Así anunciaban los medios de comunicación lo que estaría por llegar el 22 de abril de 1989.

El lugar no fue la plaza de San Francisco, pero sí otro espacio emblemático como es la Plaza de España. El mensaje no fue navideño, pero sí que anunciaba una llegada (con ángel incluido), la de la mascota de la Expo 92.

Se trataba de la presentación oficial de Curro en Sevilla (la primera fue en Madrid, ocho días antes, para sorpresa de los andaluces), que aparecería «de cualquier lugar del cielo, la tierra o el agua».

Momento del espectáculo de presentación de Curro, la mascota de la Expo 92 / Juan Ruesga

Momento del espectáculo de presentación de Curro, la mascota de la Expo 92 / Juan Ruesga

Era la gran baza del show. Integrar los distintos elementos con proyecciones láser y empleando como «lienzo» las cubiertas y la fachada de Capitanía General, algo nunca hecho hasta la fecha y que responde a la definición de Mapping, salvando las distancias propias de la época.

Sobre ellas, por ejemplo, pudieron leerse las fechas y las capitales en que se había celebrado previamente una exposición universal, al tiempo que cientos de extras y el grupo Els Comediants interpretaban, sobre la balconada superior, desde música electrónica a piezas de Manuel de Falla.

Creando tendencia

«Algunos elementos técnicos, por ejemplo ciertos focos, aún no existían cuando se idearon los efectos», explica Juan Ruesga, director artístico del espectáculo, que reconoce un duro trabajo de meses en el que las grandes dimensiones de la plaza y el edificio dificultaron la realización», por ejemplo en el cierre, cuando se realzaba en láser hasta el mínimo detalle del monumento.

Entre la «Luna» y el «Sol» aparecía Curro, en 1989

Entre la «Luna» y el «Sol» aparecía Curro, en 1989

Más allá del alarde, la idea de proyectar directamente sobre arquitectura surgió «como una manera de integrar el mensaje de la nueva Expo en el emblema de la Exposición del 29. Vincular las dos muestras», añade Ruesga.

Un puente de Triana virtual sirvió de pasarela para que un luminoso Curro paseara «sobre» el Guadalquivir.

Se proyectó una luna, no muy lejos de la recreación de la Cartuja de las Cuevas que centraba el show.

Medio centenar de miles de sevillanos acudieron al recinto para conocer a Curro, que como curiosidad fue encarnado por la actriz Charo Vivares, «alma» del recordado Espinete de Barrio Sésamo. Y que tuvo un aspecto algo distinto al que lució tres años después por las calles de la Cartuja.

Sin saberlo habían asistido al primer Mapping hispalense, ese invento que un par de décadas más tarde, ya bautizado como tal y con mayor entidad 3D, haría las delicias de la ciudad navideña.

El Lago

A Curro le gustó el Mapping. Desde la inauguración de la Exposición Universal, la mascota formaba parte del espectáculo del Lago de España, que como los sevillanos recordarán, se trataba de una singular proyección sobre un «géiser» artificial.

El agua como pantalla dinámica. El acompañamiento sonoro y de efectos especiales y la presencia de un vídeo que se iba desarrollando sobre una cambiante superficie, todo orquestado a través de un ordenador. Sume los ingredientes y obtendrá la palabra de siete letras que este año, precisamente, también ha tenido que ver con el agua.