Los libros vuelven a la biblioteca al aire libre más grande de Sevilla, la plaza de España. Más de 1.500 ejemplares llenan desde este jueves las estanterías que ideó Aníbal González para este emblemático espacio de la Exposición del 29. La iniciativa, puramente privada, parte de Punto Rojo Libros, una editorial sevillana como homenaje al arquitecto sevillano por el centenario del inicio de las obras.

«La idea surgió mientras que paseaba a mis hijos por la plaza de España», relata el editor jefe de esta empresa sevillana con sede en la Cuesta del Rosario, Iván Parrilla. «Mi hija me preguntó que para qué estaban ahí esas estanterías», recuerda. «Yo le respondí que servían para guardar libros, pero que nunca habían tenido libros», explica. «Entonces fue cuando me di cuenta de que había que hacer algo para darle a este espacio el uso que Aníbal González había ideado», detalla.

Detalle de las estanteríasDicho y hecho. Este jueves, desde las once de la mañana, los responsables de esta editorial han repartido 1.500 libros entre los cincuenta anaqueles que acompañan a los bancos homenaje a las 48 provincias de España. Esta actividad coincide con el centenario de la aprobación del proyecto presentado por Aníbal González y el inicio de las obras de la plaza de España.

Entre las muchas particularidades de esta plaza, se encuentran los bancos de las provincias, revestidos de azulejos y con librerías a derecha e izquierda. En ellas, según los designios de su gran arquitecto, el público tendría a su disposición una amplia variedad de libros, creando así un gran punto cultural de encuentro en la ciudad.

Homenaje a Aníbal González

«Aníbal González es el Leonardo da Vinci sevillano, un Steve Jobs de su época, un visionario, que entendió pronto que la cultura era fundamental para el progreso de las comunidades», explica Parrilla. «Él, que ha inspirado esta actividad, soñaba con ver estos anaqueles repletas de libros, porque las estanterías están para contener y jamas hemos tenido constancia de que hayan albergado libros», asegura.

El vandalismo que sufre de forma recurrente este espacio, así como el resto del parque de María Luisa, no ha mermado las ganas de poner en pie esta iniciativa. «No podemos tener miedo y pensar en que robaran o destruirán los libros; si acaban desapareciendo, los repondremos», confirma. «Además, esperamos despertar el interés de otros entes públicos que se puedan dar por aludidos, así como a otras editoriales o gente anónima, que deposite en las estanterías los libros que ya no usen», señala el editor jefe de Punto Rojo.

Narrativa, novela, historia, deporte, autoayuda… Hay de todo y para todos los gustos. En cada libro hay una etiqueta, en español y en inglés, donde se explica la normativa de uso. El usuario puede llevarse el ejemplar a su casa pero debe devolverlo a la plaza de España. «No se trata de un book crossing, en el que los libros van viajando por todo el mundo; queremos que se queden aquí», detalla Parrilla.

Libros y la plaza de España. El leer es un placer y, además, gratis.