Son siete y están repartidas por Sevilla. Representan la Ciencia, el Arte, el Trabajo, el Genio, Iberia, el río Magdalena o el Guadalquivir conformadas con figuras humanas, son las alegorías. Y en la ciudad se dividen entre las que están en el parque de María Luisa o las que lo están en los jardines de Las Delicias.

El primer tercio del siglo XX, Sevilla se prepara para acoger la Exposición Iberoamericana y la zona sur de la ciudad ve como sus zonas verdes se llenan de notables esculturas de los temas más variopintos. Entre ellas están siete alegorías, o lo que es lo mismo, la representación de siete ideas valiéndose de formas humanas. Porque, ¿cómo se representa el río Guadalquivir?

Alegoría del Guadalquivir

Alegoría del Guadalquivir

Pues para los escultores Agustín Sánchez CidJosé Lafita Díaz y Francisco Marco Pintado, autores de esta alegoría, el río de Sevilla es un hombre recostado acompañado de una simbólica cabeza de toro y un cuerno de la abundancia. Los artistas siguieron el diseño de José Granados de la Vega, que ideó esta figura para la Fuente del  Sector Sur de la Exposición Iberoamericana de 1929. Más tarde una vez concluida la Exposición de 1929, entorno a 1936, la alegoría al Guadalquivir fue trasladada a los Jardines de las Delicias. Ahí descansa en un espacio trasero a la Glorieta de Haití.

En este mismo jardín romántico, la alegoría del Guadalquivir comparte espacio con figuras mitológicas dieciochescas de Italia que no desentonan con otra alegoría, la del Río Magdalena, realizada por los mismos autores que su compalñera en el año 1928 y en la que se puede apreciar una figura masculina de unos dos metros acompañada de piñas, plátanos y otros frutos americanos, siguiendo los modelos de representación clásicos.

Alegoría del río Magdalena

Alegoría del río Magdalena

Los mismos autores firman la alegoría de Iberia, una escultura en piedra de 3,40 metros que representa una figura femenina concebida como una dama ibérica, vestida con joyas y un tocado similares a la Dama de Elche. Situada junto a las anteriores, en la mano izquierda sostiene una guirnalda de flores y frutas, en la mano derecha portaba una reproducción del Mercurio de Giambologna, símbolo del comercio hispano-americano, que no se conserva.

A escasos metros de los jardines de Las Delicias, el gran parque urbano de Sevilla, el parque de María Luisa alberga otras cuatro alegorías de distinta factura y autoría. Estas cuatro esculturas están firmadas por Lorenzo Coullaut Valera y Manuel Delgado Brackembury y todas se encuentran en la Glorieta de Covadonga.

Los escultores reciben el encargo en el año 1913 por parte del Comité de la Exposición Iberoamericana y las realizan entre 1914 y 1916. Tres años más tarde las situarían en dicho enclave del parque de María Luisa, que homenajea a la batalla de Covadonga, símbolo del comienzo de la Reconquista. El grupo escultórico está realizado en piedra arenisca.

Alegoría Iberia

Alegoría de Iberia

Por una parte está la alegoría del Genio, que incluye dos figuras. La de un joven acompañado por Minerva, diosa de la Sabiduría, y otra en actitud de derrota que representa la ignorancia. Una figura más, tres, incluye la alegoría del Arte, que simboliza tres disciplinas: la pintura, la escultura y la arquitectura, distinguidas por las herramientas, el mazo, un capitel y una paleta con su pincel.

Junto a estas se encuentra la alegoría del Trabajo, tanto físico como intelectual, simbolizada por un hombre al que acompañan dos mujeres, una de ellas portando un niño. Completa el cuadro escultórico un cuerno de la abundancia a los pies de las figuras principales. Por último, Coullaut Valera y Delgado Brackembury emplearon una figura de mujer para representar a la Escuela Escolástica, acompañada de dos figuras que representan la cultura clásica y la ciencia contemporánea.