Esta es la historia de dos hermanos que llevaron a través del teatro la Andalucía del color y la luz por toda España. Evitaron las sombras, las lacras sociales y el desánimo de la época para transmitir a todo el país la alegría de vivir en el sur del país. Esta es la historia de los hermanos Álvarez Quintero.

Glorieta de los hermanos Álvarez Quintero

Glorieta de los hermanos Álvarez Quintero

Hoy, 26 de marzo de 2014, se cumplen 143 años del nacimiento de Serafín, el mayor de los hermanos. Estos sevillanos, nacidos en Utrera, dejaron tras su muerte una huella en la historia que no se puede borrar. A pesar de su desaparición la memoria de «los hermanos de oro» ha sido perpetuada en la ciudad de Sevilla de muy diferentes maneras. Sus apellidos han quedado sellados en la ciudad a través de una calle o dando nombre a un teatro, pero si hay un lugar que los representa es la glorieta del Parque María Luisa, uno de los espacios más grandes de este pulmón verde que tiene nombre propio.

Con motivo del centenario de los jardines cedidos a la capital hispalense por la Infanta María Luisa se han venido celebrando en la glorieta de los hermanos Álvarez Quintero jornadas teatrales que han hecho las delicias de todos los asistentes. La risas y el recuerdo se han adueñado de los espectadores durante todo el verano con las Rutas Teatralizadas en la que había una parada obligada en esta rotonda, donde varios personajes daban vida a la obra «Ganas de reñir».

Los homenajes a este dúo inseparable son innumerables. Precisamente hoy con motivo del aniversario del nacimiento de Serafín, el Consulado General de Portugal, en colaboración con el Ayuntamiento de Sevilla y el Distrito Sur, ha organizado un ciclo de conciertos de música clásica en Pabellón de Portugal a las 20:30 horas, en el que se interpretarán entre otras las Cuatro Estaciones de Vivaldi, las estaciones porteñas o «Estaciones de Buenos Aires»del compositor de tango argentino Astro Piazzolla.

Hermanos elevados a los altares de las letras
Serafín y Joaquín fueron elevados a los altares de las letras cuando la Real Academia les concedió el premio a su obra «Los Galeotes» como mejor comedia del año. Pasaron de ser humildes empleados de Hacienda a ilustres sevillanos y es que tienen en su haber más de 200 títulos exitosos.

Se les reconoció como poetas, narradores, periodistas y se ganaron el cariño del público como comediógrafos. Llevaron a gala por toda España los tintes más divertidos de Andalucía, incluso fueron criticados por ese reflejo «dulzón» que hacían del sur de España. Pero ninguna crítica, que eran las menos, podía frenarles en su imparable carrera. En los años 30, sus espectáculos pasaron de las tablas a la gran pantalla. Estrellita Castro fue la «diva» de esta pareja inseparable. Con ella, como protagonista, llenaron los cines en los años 40 y 50 cuando el cine folklórico estaba en auge.

Un tándem perfecto, ligados por la sangre y por el arte, que ni la muerte pudo separar. Joaquín a la muerte de su hermano Serafín seguía firmando sus creaciones con los dos nombres. Por eso, actualmente no se entiende al uno sin el otro y aunque el Ayuntamiento de Sevilla celebre hoy la efeméride del cumpleaños del mayor de los hermanos Álvarez Quintero el recuerdo es para los dos.