Una zona en clara degradación. Edificios semiderruidos, suciedad por doquier, ratas campando a sus anchas y pobreza, y mucha. La fama de las Tres Mil viviendas trasciende los límites de la ciudad. Sin embargo, este barrio del sur de Sevilla puede presumir de tener en sus muros las obras de los más reputados artistas urbanos a nivel internacional. Pero, ¿qué les seduce de las Tres Mil?

Miren la foto que ilustra este reportaje. El personaje que aparece con una flamenca al fondo es el alemán Boris Hoppek, sus obras están se han paseado por las galerías de Tokyo, Roma, Hamburgo, Barcelona, Manchesrer, Copenhagen o en la prestigiosa Jonathan LeVine Gallery de Nueva York. Y ahí lo tienen, paseando por las Tres Mil Viviendas. Ojeando, conociendo, ideando.

«Es un barrio auténtico», explicaba muy sorprendido Hoppek, que visitó esta zona de Sevilla coincidiendo con la inauguración de la sede de la Asociación Cultural y Gitana Vencedores, allá por el mes de marzo. El alemán llegaba a las Tres Mil acompañado del sevillano Seleka, copropietario de la Galería Delimbo, situada en la calle Pérez Galdós, en pleno corazón del Soho Benita, una zona de compras alternativas del centro de de Sevilla.

La relación de Seleka con la asociación Vencedores llega precisamente a través del arte. El graffitero sevillano, coautor del cartel de Bienal del año 2010, fue seleccionado por la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía, dependiente de la Consejería de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía, para desarrollar el programa «Tres culturas y un solo barrio» en esta zona de Sevilla.

Seleka, Boris Hoopek y Francisco, un vecino de las Tres Mil.

Seleka, Boris Hoopek y Francisco, un vecino de las Tres Mil.

La barriada Martínez Montañés, conocida como Las Vegas (la zona más problemática del Polígono Sur), se llenó de obras de El Niño de las Pinturas, 3TTMan, Osier, Repo, Joeking, Rois y Seleka. Además, los artistas impartieron clases de graffiti a los jóvenes del barrio, sembrando la curiosidad y despertando en los menores inquietudes artísticas. De ese germen, han surgido nuevas creaciones en las Tres Mil.

En otros casos, como el caso de Pablo Muñoz Arenillas, artista visual junto con Julia Fuentes, la un programa de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla sirvió como punto de encuentro con las Tres Mil. «Allí fluye la creatividad», justifica. «Hay mucha energía para poder crear», asegura el artista.

«Sorprende mucho la gente, que se entrega cuando te conocen», afirma Pablo, quien entabló amistad con los vecinos. «Ellos tienen también prejuicios, hay que tener en cuenta que siempre que se habla de las Tres Mil es para resaltar algo negativo y ellos están cansados de esta imagen, y de que no se hable de las cosas buenas que también ocurren», relata el artista. «En el momento en el que ven que vas allí para hacer algo bueno por ellos, se entregan y eso se nota», desvela.

El Polígono Sur tienen en sus calles obras de reputados artistas de primer nivel. ¿Energía? ¿Solidaridad? ¿Esperanza? Las Tres Mil Viviendas seduce.

Un graffiti de las Tres Mil