Este reportaje, bien podría llamarse como la trilogía escrita por Carlos Ruíz Zafón, El cementerio de los libros olvidados, pero a diferencia de la obra del autor barcelonés, los libros protagonistas de esta historia no estaban ubicados en un lugar oculto de la Barcelona de la primera mitad del siglo XX. Se encontraban en un sitio muy diferente, un contenedor de basura. Así es como comienza esta historia que lleva viva desde 1998.

«Todo fue fruto de la casualidad, cuando un grupo de personas pasaban por un contenedor y vieron un gran número de libros apilados. Pensaron que todos estos libros podían servir para los vecinos del barrio». Así es como cuenta María Luisa Pérez García, Presidenta de la Asociación Santa Genoveva-Tiro de Línea, el inicio de esta historia. Desde ese momento la asociación publicó en su boletín vecinal un artículo pidiendo a los lectores que llevaran allí los libros que ya no iban a utilizar. Tal fue el éxito, que no sólo se unieron a esta acción los vecinos del barrio, sino que también empezaron a recibir libros de todas partes de Sevilla, como destaca Manuel Brazo Molina, Vicepresidente de la asociación. Tanto María Luisa como Manuel se sienten muy orgullosos de la repuesta de los ciudadanos, de hecho hoy guardan colecciones por duplicado, e incluso por triplicado.

Llevan cartoce años recopilando libros, en el local social albergan casi 30.000 mil ejemplares de todos los estilos literarios, de ellos disfrutan niños, jóvenes y mayores. La presidenta asegura que gente de todas las edades se acercan para coger libros. Actualmente no tienen un sistema informatizado para llevar a cabo el control de las obras que salen, pero esperan que pronto puedan disfrutar de las instalaciones del antiguo colegio Pedro León y Arias de Saavedra, donde además quieren instalar una ludoteca y una sala de informática para los vecinos que no tengan este servicio en casa.

María Luisa Pérez García opina que la cultura esta decayendo y por ese motivo quieren caracterizarse como una asociación que prioriza el conocimiento con este tipo de acciones. No sólo manteniendo este refugio literario, sino llevando a cabo también, talleres formativos, como informática o clases de música entre otros.