Vuelos, prendas, peluquerías, automóviles, tecnologías, todos estos sectores tienen una característica en común y es que cada uno de ellos presume de tener ofertas de bajo coste. Ya hace tiempo que en España se impuso esta moda del «low cost» y ahora le toca el turno a los gimnasios. Los sevillanos ya disfrutan de esta oportunidad para ahorrar gastos, y al mismo tiempo ponerse en forma, en la ciudad.

Los gimnasios «baratos» proliferan en la capital al ritmo del nacimiento de las flores en primavera. Primero fueron las inscripciones libres de matrícula, luego las ofertas para los desempleados y actualmente irrumpen en Sevilla los centros deportivos con tarifas planas que rondan entre los 20 y 30 euros. Esta tendencia, importada de Estados Unidos, ha llegado a muchos puntos de la capital. Según Ainara Bernal, encargada de Onfit, «tenemos una gran competencia porque como cualquier nueva moda, son muchos los operadores que pretenden abrirse un hueco en el sector».

Los usuarios de estas instalaciones pueden disfrutar de clases guiadas como pilates, ciclo, GAP, aerostyle o sala de máquinas, entre otras muchas actividades. La diferencia con otros gimnasios más caros no reside en disminuir la oferta de clases para los clientes, sino en el hecho de prescindir de servicios «elitistas y poco demandados», un ejemplo de esto puede ser la eliminación de la zona de spa o de las duchas en los vestuarios. «Hemos hecho una inversión racional, acorde a los momentos de crisis económica que vivimos. Unos gastos de explotación centrados en dar satisfacción al cliente», declara Bernal.

Ainara como encargada del centro está muy satisfecha con el éxito que está teniendo esta nueva fórmula en su gimnasio, «la respuesta de los sevillanos nos ha sorprendido gratamente, y tenemos más usuarios de los esperados en el primer mes». Cuenta que el público es muy heterogéneo, hombres, mujeres, jóvenes y mayores. Rocío Fernández es una joven de 25 años que se define como amante del deporte, siempre ha estado apuntada a un gimnasio «estaba en otro centro más caro, casi el doble de lo que pago aquí al mes, es verdad que en el otro tenía más prestaciones, pero al fin y al cabo lo que yo vengo a hacer es deporte y tengo el tiempo justo por el trabajo, con el servicio que me ofrecen aquí tengo de sobra».

De esta forma, la conocida como «operación biquini» está al alcance de cualquier bolsillo. Normalmente se dice que que en épocas de crisis se agudiza el ingenio y esto es lo que llevan a gala muchos empresarios de la ciudad.