En el almanaque del año en ciernes ya tienen señalada una fecha, el 18 de junio. Ese día, los vecinos de Bami celebrarán el segundo aniversario del barrio. Y no se trata de ninguna broma, no. Porque para ellos, la implantación de la zona azul supuso recuperar el barrio que habían perdido hace más de treinta años. «Fue toda una sorpresa. Había sitio para aparcar, no se oía el insistente claxon del coche que no podía salir por la doble fila, las ambulancias circulaban sin obstáculos, ¡hasta se escuchaba a los pájaros! Aunque lo más importante es que, por fin, los gorrillas se habían marchado», asegura Ana Ojeda, presidenta de la asociación de vecinos Bami Unido.

El relato de cómo era el barrio cuando regulaban el estacionamiento estos aparcacoches ilegales es tremebundo. «Llegaban furgonetas cargadas con gorrillas a primera hora de la mañana. Cuando éstos terminaban su ‘jornada’, los recogían y traían a otros. Recaudaban hasta 150 euros al día. Lo sabemos porque los propios empleados de las sucursales bancarias nos contaban que ingresaban la calderilla en un cuenta. Se formaban peleas horribles, de hecho tres gorrillas han muerto por esta causa. Los veíamos hacer sus necesidades e incluso practicar relaciones sexuales entre los coches. Y casi a diario, dábamos parte a la Policía porque se metían a dormir en los bloques. Por esto mismo, se han producido robos en viviendas. Hemos pasado mucho miedo», cuenta Inés Prieto, vecina de Bami.

Sin embargo, desde que el Ayuntamiento informó de la revisión de la zona azul en Bami (además de en otras zonas de la capital), el desasosiego ha vuelto al barrio. «Hemos pedido reiteradamente reunirnos con el delegado de Movilidad desde agosto, pero éste sólo habla con las plataformas de trabajadores del Virgen del Rocío». Desde la asociación de vecinos consideran que es el propio hospital el que «debe ocuparse de sus trabajadores. ¿O acaso no tiene derecho un empleado de Reyes Católicos a no tener zona azul? Si la quieren quitar, que lo hagan en toda Sevilla. En caso contrario, sería beneficiar a unos y discriminar a otros». Los vecinos, incluso, dan un paso más y apuntan a que la zona azul debería permanecer también los fines de semana con el horario de los días laborables —de ocho de la mañana a diez de la noche—, puesto que los sábados y los domingos tienen que volver a revivir lo que ya han conseguido erradicar los días entre semana. «Con la zona azul recuperamos el barrio y pelearemos por no volver a perderlo», manifiesta Ana.

La plaza Rafael Salgado

La plaza Rafael Salgado

Pero los problemas del barrio van más allá de la zona azul. El aparcamiento de la plaza Rafael Salgado es otro de los puntos conflictivos. «Han dejado la plaza inutilizable para los vecinos. Es un masacote de cemento, sin sombra y ocupada totalmente por el párking», afirma Felisa González. Esta vecina de Bami recuerda que antes era el centro neurálgico del barrio. «Aquí nos reuníamos, hacíamos fiestas, los niños jugaban, teníamos árboles que daban una sombra estupenda. Había hasta una fuente. Ahora todo ha desaparecido. En su lugar hay múltiples estructuras del aparcamiento que no dejan espacio para nada. Desde el Ayuntamiento -dice Felisa-, dijeron que el proyecto se encarecía si dejaban los árboles, así que los quitaron y en su lugar colocaron macetones de hormigón que nosotros mismos regamos para que no se sequen. Y hace poco pedimos que instalaran toldos, porque en verano era imposible parar en este lugar. ¡Ah, y todavía queremos ver el párking en funcionamiento!».

Por otro lado, Bami carece de infraestructuras de reunión vecinal y de instalaciones deportivas gratuitas, ya que, la que existe en la calle Castillo Alcalá de Guadaíra (del Instituto Municipal de Deportes) sólo se puede utilizar previo pago del alquier de las pistas de fútbol o pádel. «Hace doce años pedimos al Consistorio que en el único terreno que quedaba disponible, el de la calle Torcuato Luca de Tena, se construyera un centro cívico. Hicieron oídos sordos, como siempre ha ocurrido con Bami, y nos pusieron un parque infantil sin sombra, que rara vez está limpio y al que no van niños, sino jóvenes a hacer botellón. Además, del terraplén anexo a valla salen ratas y campan a sus anchas», cuenta Miguel Camacho, vocal de la asociación.

El parque Torcuato Luca de Tena

El parque Torcuato Luca de Tena

Al médico… en taxi o en autobús

Si una persona tiene dificultad para desplazarse, ya sea por no tener vehículo propio o por limitaciones físicas, necesita coger obligatoriamente el autobús o el taxi para ir al médico, ya que el consultorio más cercano es el del Porvenir. «Antes teníamos un ambulatorio en el hospital, pero nos los quitaron y nos mandaron al Porvenir. Y si tenemos cita en consultas de especialistas, en lugar de ir al Virgen del Rocío, vamos a Marqués de Paradas o a María Auxiliadora, a la otra punta de la ciudad. Lo más ilógico es que, hasta hace poco, teníamos que ir al Virgen Macarena. Teniendo el hospital al lado, no entendemos el motivo de enviarnos tan lejos», asegura Baldomero Domínguez, vecino del Bami, y añade, «desde el hospital nos quitan el médico, pero exigen plazas para aparcar. Aquí la compensación está claro que no existe».

El estado de las calles, muy deteriorado en vías como Bami o Torcuato Luca de Tena, preocupa también a los vecinos, así como el arbolado que, según apuntan, no se poda ni revisa desde hace más de diez años. «Cuando algo se rompe, parchean, y así llevamos desde 2002 que arreglaron las calles. Nos sentimos realmente desplazados, pero seguiremos luchando por el barrio, le pese a quien le pese», sentencia Miguel.