Fue el centro de todas las miradas en los años 20. Arquitectos de renombre como Aníbal González, Vicente Traver o Juan Talavera y Heredia trazaron los planos de numerosas villas que aún siguen en pie, conservando el espíritu que albergaban las calles del Porvenir mientras Sevilla celebraba su Exposición del 29. Esa época de esplendor, que convirtió la antigua Huerta de Zambrano en una zona residencial con suntuosos edificios de estilo regionalista, otorgó notoriedad al barrio, donde se trasladaron familias con un alto nivel adquisitivo.

Con el paso de los años, El Porvenir fue perdiendo ese fulgor, dando paso a construcciones algo más sencillas y prácticas a las que llegaron vecinos de todas las clases sociales. Aún así, el recuerdo de ese tiempo dorado ha continuado acompañando al barrio hasta hoy. Es precisamente esta concepción la que, según los vecinos, ha hecho que los distintos gobiernos municipales hayan dejado de lado al Porvenir. «La fama de barrio rico ha hecho que los políticos olviden que existimos. Pagamos impuestos como el resto de ciudadanos, incluso más por el lugar donde vivimos. Tenemos el mismo derecho como cualquier otro barrio de la capital a que nos arreglen las aceras o poden los árboles; sin embargo, hay calles que no se tocan desde hace veinte años y canalizaciones con medio siglo», asegura Juan Carlos León, presidente de la asociación de vecinos Barrios del Sur.

En este sentido, las calles Porvenir, San Salvador, Editor José Manuel Lara o la plaza Ernestina de Champourcín, entre muchas otras, reflejan ese poco movimiento del Ayuntamiento, que frenó en esta zona de Sevilla el famoso Plan de Barrios. Aquí, los árboles levantan las aceras, rompiendo y dejando sueltas las losetas, lo que supone un peligro para los viandantes. «Existen muchísimas denuncias de personas mayores por caídas a causa de esto mismo», apunta Juan Carlos. La poda es otra de las asignaturas pendientes, sobre todo, en la parte antigua del barrio: calles Porvenir, Brasil, Exposición, Progreso…, donde las ramas de los árboles se adentran en algunas viviendas y, en otras, están a punto de hacerlo. Asimismo, desde la asociación vecinal reclaman que se adapte el acerado de esta zona del barrio para las personas de movilidad reducida. «Hay calles con un bordillo excesivamente alto, que supone un obstáculo para muchas personas. Y los coches, por la falta de aparcamiento, a menudo taponan los rebajes, lo que hace imposible el paso de sillas de ruedas o cochecitos de bebés», cuentan.

Aparcamientos ilegales FQ7A4020.JPG

El estacionamiento de vehículos es otro de los puntos negros del barrio. La estrechez de sus calles impide que en algunas se pueda aparcar en ambos sentidos, a lo que hay que unir las empresas instaladas en el Porvenir, que atraen todos los días a centenares de personas.

La «dejadez» de las autoridades competentes, tal y como afirman los vecinos, ha provocado que se originen bolsas de aparcamiento ilegales en solares vacíos. Uno de ellos es el que se encuentra en la avenida de la Borbolla frente a Capitanía. «Los coches aparcan con total impunidad. Es una zona céntrica y al turismo, que tanto se cuida en esta ciudad, se ofrece una imagen terrible». El otro espacio que aprovechan tanto vecinos como foráneos para aparcar es el que hay en la calle Porvenir. Un lugar que por las noches, asevera Juan Carlos León, pasa a ser un improvisado botellódromo, perturbando el descanso de los vecinos que viven cerca. A causa de esto, el portavoz de Ciudadanos, Javier Millán, pidió recientemente que sea vallado y habilitado como parking provisional hasta que se resuelva qué equipamiento instalar en estos terrenos.

Con pies de plomo

Pasear o circular en bicicleta por la arteria principal del Porvenir, Felipe II, se ha convertido, según los vecinos, en un deporte de riesgo. El carril bici y los veladores sólo permiten en las aceras un minúsculo pasillo para el tránsito de los viandantes, aunque se corre aún más peligro cuando algún camarero sale disparado con las comandas desde algunos de los locales. Para los ciclistas también es inseguro transitar por Felipe II. «Ya hemos asistido a múltiples accidentes. El problema está en el aparcamiento junto al carril bici, dispuesto en cordón. De este modo, cuando el copiloto baja del coche, la puerta la abre hasta la mitad del carril bici y, más de una vez, se han producido colisiones. Debería haber una valla o algo que proteja a los ciclistas», considera Juan Carlos León.

La falta de infraestructuras dedicadas al ocio y la realización de eventos socioculturales está también entre las peticiones de la asociación de vecinos Barrios del Sur. Así, la plaza que existe en la calle Bogotá es un lugar que podría convertirse en un espacio lúdico. «Ahora sólo lo aprovechan los jóvenes para hacer botellón. Lo ideal sería transformarlo en un parque parecido al que existe en El Plantinar: con pistas de baloncesto, juegos infantiles y aparatos de gimnasia para adultos, ya que el barrio carece de espacios deportivos gratuitos».

Por otro lado, Juan Carlos León recuerda que fue el alcalde popular, Juan Ignacio Zoido, quien inició, a través del centro cívico, actividades socioculturales que revitalizaron al barrio. «En la plaza Vicente Aleixandre y en la plaza de América, en el parque, se realizaban cuentacuentos y talleres para los niños, así como actividades para los mayores, pero todo se paralizó cuando Juan Espadas llegó al gobierno de la ciudad», por lo que piden que el dirigente socialista retome la senda que emprendió el anterior alcalde.

Por último, hacen hincapié en la dificultad que tienen los padres que dejan y recogen a sus hijos en el colegio España. «Hay un problema de inseguridad importante. En la avenida de la Borbolla es imposible parar, así que los padres tienen que entrar con sus vehículos por Capitanía, donde el espacio es reducido y se producen embudos. Durante los dos últimos años de mandato de Zoido, se llegó a un acuerdo para abrir y cerrar la glorieta de Covadonga en horario de entrada y salida de los niños, pero Espadas ha vuelto a cerrarlo». En este sentido, los vecinos solicitan que  se reanude esa práctica.

Además, presidente de la asociación de vecinos Barrios del Sur pone en valor la historia que acompaña al Porvenir desde que relevantes arquitectos hicieran del barrio un museo al aire libre. «El edificio de la antigua Catalana de Gas o el de la fábrica de ácido carbónico «La Coromina», el centro cívico así como muchas de las casas regionalistas que tenemos en nuestras calles llevan la firma de Aníbal González. Son edificios de gran belleza que merecen estar incluidos en las rutas turísticas de Sevilla».