Como todas las tardes, durante las horas en las que el relente todavía no ha empezado a calar en los huesos, los mayores de Santa Genoveva y el Tiro de Línea se reúnen en los bancos junto al monumento del «Abuelo». Buscan compañía. La de otros que también viven solos. Una charla, recordar viejas batallas. Allí ven pasar el tiempo, frente al colegio Pedro León, donde un mural que simula una biblioteca embellece el vallado. Pero no siempre fue así. Hasta hace tres años, éstos mismos que hoy sienten como sus articulaciones se anquilosan cada día más, se divertían, jugaban, reían, conversaban y hacían ejercicio en la piscina municipal del centro deportivo del barrio. Se sentían vivos. «Envejecimiento activo», lo llama la presidenta de la asociación de vecinos Santa Genoveva – Tiro de Línea, María Luisa Pérez.

La piscina permanece cerrada desde que en febrero de 2012 un temporal se llevó la carpa que la cubría. El Ayuntamiento aseguró entonces que en seis meses, como mucho, la repondrían. No fue así. María Luisa hace hincapié en que no sólo los mayores han perdido este lugar como entretenimiento. También lo han hecho asociaciones, como el grupo Epsilón, que trabajaba en la piscina todo el año con niños autistas y jóvenes con síndrome de Down, reduciendo ahora las terapias a los meses de verano.

El concejal de Deportes, David Guevara, tras reunirse recientemente con los vecinos, ha lanzado una nueva promesa, la de que en 2016 instalarían la carpa. Ya veremos…

Sin salir de la calle Almirante Topete, el antiguo colegio Pedro León, que fue anexo del IES Ramón Carande y actualmente es el centro ciudadano Los alambres, ocupa la siguiente reivindicación. «Llevamos pidiendo al Consistorio desde hace más de diez años un espacio para convertirlo en lugar de reunión vecinal. Planteamos un proyecto para edificarlo en la plaza Alcalde Horacio Hermoso Araujo. Aunque nos advirtieron de que no había presupuesto y que era inviable. Cuando hace ocho años se cerró el antiguo colegio Pedro León, volvimos a insistir. Además, en este caso, no hacía falta una gran inversión puesto que la infraestructura ya estaba. Se nos desoyó. Hasta el punto que la anterior Corporación decidió en 2014 situar ahí las secciones sindicales de Lipasam, dejando sólo un par de aulas para un taller de costura y otro de manualidades, que, de ninguna manera, dan cobertura a las necesidades del barrio», apunta María Luisa Pérez.

La transformación

La petición de los vecinos pasa por que los sindicatos de la empresa pública de recogida de residuos abandonen el antiguo colegio y se destine este inmueble en su totalidad a los vecinos. «En ese centro social tendrían cabida una biblioteca, un centro de mayores, la asociación de mujeres, la tertulia flamenca «La sonanta», que ahora se reúne en una vivienda que ha cedido un vecino, y los dos grupos de teatro del barrio, que ensayan como pueden en la asociación de vecinos porque no tienen lugar para reunirse. Además, tenemos prevista una ludoteca, talleres de formación y, en la zona del patio, huertos sociales. Este centro social sería una transformación para el barrio -asegura María Luisa-, daríamos cabida a muchas cosas que ahora no se pueden hacer».

Al salir de Almirante Topete, dirección a la plaza Alcalde Horacio Hermoso Araujo, es evidente el mal estado en el que se encuentra el acerado, causado mayormente, por las raíces del arbolado. Cuestión que se acentúa al llegar a la plaza, donde se dibuja un terreno sinuoso. Levantado y hundido. Pero este problema va más allá. Esas raíces que asoman por los alcorques han ido buscando donde expandirse y han encontrado en el alcantarillado una red cómoda para ello. Consecuencia: al romper tuberías y formar socavones, roedores y cucarachas salen y campan a su antojo entre los vecinos que pasean por la plaza o los niños que juegan en el parque. «Parece que no tienen miedo -señala Nuria López, una vecina-. Salen desde los huecos que hay junto a las vallas de la plaza a cualquier hora del día. Más de una vez han atacado a los vecinos».

Estos ataques también se han sentido en las viviendas. El vicepresidente de la asociación de vecinos, Manuel Brazo, afirma que en el último mes ha cazado a dos ratas en su casa. Este problema también existe en el parque de la calle Sierra Vicaría y en los bloques de la barriada Santa Genoveva. «Si los técnicos del Ayuntamiento saben que todos los años hay que fumigar entre abril y junio, ¿por qué tienen que esperar a que se lo recordemos? A veces esta petición llega tarde a manos de los técnicos -puntualiza María Luisa-, y pasan esos meses y el resultado es que al final tenemos plaga. Como ahora».

En cuanto a los árboles, los vecinos de Santa Genoveva y la primera fase de Felipe II tienen problemas incluso dentro de las viviendas. «Las raíces se han esparcido por las tuberías en el interior de las casas, formando importantes grietas, y cuando los vecinos han hecho obras han hallado raíces en los bajantes de sus casas, que producen atascos. Se arregla, pero a los pocos años vuelve el problema. Hemos pedido al Consistorio reiteradamente que cambie estos árboles por otros que no den tantos problemas».

Más plazas para aparcar

Otro de los compromisos del alcalde socialista, Alfredo Sánchez Monteseirín, con el Tiro de Línea era el proyecto que convertía las calles principales del barrio -Almirante Topete, Juan de la Cosa y Lora del Río- en vías de  única dirección. Esta idea, según la presidenta de la AA.VV., fue aprobada por el Consistorio y muy bien acogida por los vecinos, ya que, tras la implantación del carril bici, las plazas de aparcamiento se redujeron a la mitad. «Si ponen estas tres calles en sentido único, los coches no aparcarían en cordón sino en batería, por lo que se ganarían las plazas que en su día nos quitaron», asegura María Luisa Pérez. Actualmente, el proyecto permanece estancado.

Calles y coches

Desde la asociación de vecinos quieren lanzar, por último, un mensaje para que sea oído: «No tenemos ninguna infraestructura de reunión vecinal, sólo calles y coches». El código postal 41013 se sitúa como el tercer núcleo municipal con más parados, 8.578 en total. «En ese centro social tenemos contemplado talleres de formación útiles, que no se ciñan al sector servicios. Es indispensable para dar vida al barrio».