Se llevaron doble alegría: que después de tantos años estaban reconocibles y que volvían a encontrarse para rememorar su niñez en el que fue el primer centro educativo del Polígono Sur. El colegio Nuestra Señora de la Paz cumplió ayer 50 años de existencia y lo celebró con una jornada festiva en sus instalaciones al aire libre llena de risas, abrazos y lágrimas de alegría.

El acto institucional estuvo presidido por el delegado provincial de Educación, Francisco Díaz Morillo, acompañado por el delegado del Distrito Sur, José Joaquín Castillo; la Comisionada para el Polígono Sur, María del Mar González; y, la directora del colegio, Concha Delgado. Todos felicitaron al profesorado por su labor y le animaron a seguir el camino emprendido en 1965 en un barrio en el que, reconocieron, aún quedan asignaturas pendientes.

Cuando terminó comenzó la algarabía de los mayores entre fotos y bromas. Estaba,  José Luis Pavón,  que obtuvo  la licenciatura de Física; Miguel Cirera, que vivía en las casitas bajas y se ha dedicado 38 años a la publicidad; y, Manuela Lagares, que se acuerda, sobre todo, de la leche en polvo que le regalaban.

En la barra. aunque no es antiguo alumno, Rafael Cebador, de la agrupación Bendición y Esperanza, que va a destinar los fondos a juguetes que llevarán en enero a los niños de Oncología del hospital Virgen del Rocío; y, también entre el público, Miguel Vega, de 9 años de edad y alumno del centro en la actualidad.

Estaba con sus padres, Miguel y Constancia que viven con 300 euros al mes de los que 80 dedican al alquiler de una casa que ha sido la alternativa a cuatro añosfamilia-colegio-poligonosur viviendo en una caravana. Con apenas 25 años de edad, sobreviven a duras penas con la ayuda de la familia porque los dos están en paro pero su niño no falta a la escuela. Le gustan las Matemáticas y la Lengua y aunque su padre quiere que sea abogado él insiste en que será futbolista. Es un ejemplo de escolar integrado y feliz en un colegio con sus luces pero también con sus sombras.

Aunque ayer la directora no quiso ni pudo hablar de ello, lo cierto y verdad es que actualmente allí hay menores que van a clase sin desayunar y sin haberse lavado convenientemente porque proceden de familias desestructuradas con las que, a pesar de las inversiones y los planes de desarrollo de la zona, aún no se ha trabajado para integrarlas en la sociedad.

Problemas

Hace días lo confirmaba Concha Delgado, con motivo de una visita de la consejera de Educación, Adelaida de la Calle, a los colegios de la zona para conocer sus demandas e inquietudes: «Los niños tienen problemas de alimentación e higiene y con las familias no se está trabajando a fondo».

«Aquí se han hecho muchas cosas —terció  Miguel Cirera— pero queda, queda mucho más por hacer porque hay zonas conflictivas como, por ejemplo, las Tres Mil Viviendas que, cuando nosotros llegamos aquí y nos fuimos a vivir a  las casitas bajas no existían. Todo eso era campo…»