«Tenemos un gran gimnasio en la zona más conflictiva de las Tres Mil Viviendas», afirma sin tapujos y con orgullo Pedro Molina, presidente de la asociación cultural y gitana Vencedores. La inauguración de este nuevo espacio llega gracias a la colaboración de sus voluntarios, quienes han avalado con su propio dinero el crédito de 35.000 euros necesario para comprar las máquinas y rehabilitar el inmueble.

Los vecinos de Las Vegas, la zona más desfavorecida del Polígono Sur, ya cuentan con gimnasio social, una de las piedras angulares sobre las que se asienta el gran proyecto de Vencedores para su barrio. «El deporte es vital, es el enganche, y a partir de ahí, detectamos los problemas del barrio», desvela Molina. Y estas nuevas instalaciones son el caramelo perfecto para atraer socios a los que implicar en otras actividades como la alfabetización, el banco de alimentos o el supermercado social.

Desde diez euros al mes, 15 si se contrata solo un mes, se puede acceder a una veintena de máquinas y, a principios de agosto, la oferta se ampliará con clases de boxeo impartidas por Vicente Vargas, El Califa. De momento ya hay apuntadas unas 20 personas, una cifra alejada del objetivo, que ronda el centenar de socios.

Clases en Vencedores

La cuota de socios es la principal fuente de ingresos para poder hacer frente al préstamo otorgado por Cop 57, una cooperativa de servicios que destina sus recursos propios a dar préstamos a proyectos de economía social. «Haciendo números, se podría recuperar el dinero en apenas un año», explica Ismael Rojas de Autonomía Sur, que lleva la secretaría técnica de Cop 57 en Andalucía. «Viabilidad tiene», confirma.

Para acceder al préstamo de Cop 57, los propios voluntarios de Vencedores han tenido que avalar el préstamo. «Algunos con más y otros con menos, pero entre unas 22 familias hemos conseguido que nos concedan los 35.000 euros», explica Pedro Molina, quien asegura no dormir por las noches de la responsabilidad contraída.

Para su descanso, Ismael Rojas lo tranquiliza asegurando que «nunca se ha tenido que ejecutar los avales». «Creemos en el proyecto y lo tutelamos para garantizar su viabilidad y si no funciona, se le da otro enfoque, se renegocia», confiesa. En la actualidad, Cop 57 está concediendo préstamos en Andalucía a proyectos dispares, desde cervecerías artesanas a agricultores.

«La gente cree en nuestro proyecto como oportunidad para mejorar las Tres Mil», asegura Molina. Ese ha sido uno de los argumentos que han inducido a Cop 57 a conceder el préstamo. «Nuestro principal aval es la confianza y en este caso, por el número de seguidores, existe un gran respaldo social; después miramos que exista un beneficio para el entorno y está claro que Vencedores es un motor de cambio», detalla Rojas para justificar la concesión del préstamo. «Nuestro objetivo no es ganar dinero, tenemos un fin social» y en el horizonte están los «tres o cuatro puestos de trabajo estables que este proyecto pueda generar», añade.

Siguen las obras

Obras en VencedoresY mientras los socios se ejercitan en las máquinas del gimnasio, Vencedores sigue comiéndole terreno a la droga. «Estamos conquistando metros a este edificio abandonado», explica Molina. Los 35.000 euros también están dando para comprar material de construcción para ampliar la zona útil y poder instalar el ring de boxeo. Además, en los planes de la asociación entra incluir en la sede el almacén del banco de alimentos y, en breve, el supermercado social.

Para eso es imprescindible el trabajo de los voluntarios. Una cuadrilla, palustre en mano, se afana en limpiar y acondicionar el espacio. «Así nos ahorramos la mano de obra», detalla Molina. La mayoría son trabajadores de la construcción en paro y otros, vecinos con ganas de ayudar. «Nuestros voluntarios no descansan, son peor que una cuadrilla con hambre», bromea el presidente.

El ánimo de los vecinos siguen infatigable. El barrio muestra la cara más comprometida de las Tres Mil, una zona que desde hoy tiene un flamante gimnasio y motivos para creer en el cambio.