Un kilo de garbanzos, resultado una sonrisa, un kilo de lentejas, resultado felicidad, un kilo de macarrones, resultado tranquilidad. Así podríamos seguir hasta llegar a 300 kilos de comida que proporcionan la esperanza a cientos de personas que hoy día no tienen la suerte de poder disfrutar de un bien básico como es comer cada día.

Una ilusión por kilo contado, de esta forma lo han vivido los promotores de esta iniciativa solidaria. Cualquier sitio es bueno actualmente para llevar a cabo una labor social de este tipo. En este caso la Cervecería «El 21», precisamente situada en el número 21 de la avenida de Felipe II, ha recogido, hasta el pasado domingo, más de 300 kilos de alimentos no perecederos en colaboración con la Hermandad de la Paz y el supermercado Supersol, ambas entidades del barrio del Porvenir.

«Hemos querido colaborar con la Hermandad de la Paz y ayudar de esta forma a muchas personas que están pasando hambre» afirma Jesús Rodríguez, encargado de la cervecería, añade que, «para muchos de los vecinos del barrio es insignificante un kilo de arroz o de garbanzos, y para las personas necesitadas es un mundo».

Uno de los trabajadores es hermano de la Hermandad de la Paz y es colaborador de la asistencia social, de esta forma se enteraron que el comedor de las Hijas de la Caridad del Pumarejo, en Sevilla, requerían alimentos para ayudar a paliar las necesidades que esta Orden cubre cada día al sector más vulnerable de la ciudad.

«Todos los comercios del barrio han colaborado, han puesto carteles en sus escaparates para promocionar la recogida de alimentos, a este tipo de iniciativas se suma todo el mundo» esto es lo que cuenta Jesús. Incluso, la Cervecería «El 21» ha contado con la colaboración del supermercado Supersol que instaló carros en el local para que los vecinos del Porvenir tuvieran más fácil la entrega de productos. Tras el éxito que han conseguido con esta acción, los responsables de la cervecería quieren poner en marcha futuras actividades de este tipo.

En los próximos días los alimentos serán entregados al comedor de las Hijas de la Caridad del Pumarejo, dos semanas de esfuerzo por parte de los vecinos y como resultado cientos de necesidades cubiertas entre los más desamparados.