El Polígono Sur se viste de fiesta el Viernes de Dolores para recibir por sus calles a Nuestro Padre Jesús de la Bendición en el Santo Encuentro y Santa María de la Esperanza en su Soledad de la Agrupación Parroquial «Bendición y Esperanza», con sede en la Parroquia de Jesús Obrero. «Este día es como un Domingo de Ramos para el barrio, todos los vecinos se echan a la calle para ver la salida de nuestros titulares», indica Santiago Mosquero, delegado parroquial.

Esta agrupación tiene su origen en el año 1992, cuando un grupo de jóvenes del Centro Juvenil Salesiano pone en marcha este proyecto, que es «por y para el Polígono Sur». Desde ese momento se ha trabajado para que esta futura hermandad sea un sello del barrio, creada y construida por los propios socios. Tanto es así, que el imaginero, Juan Antonio Blanco Ramos, es el novio de una vecina del barrio, la talla del paso está realizada por los alumnos del taller de carpintería que tiene la parroquia, los faldones del misterio y las prendas de las imágenes están confeccionadas por las mujeres del taller de costura de la Fundación Proyecto Don Bosco. Además, completan todo esto con una escuela de costaleros de niños menores de 18 años, que cuando cumplen la mayoría de edad tienen prioridad para sacar a la calle este paso, que representa el encuentro del Señor con su Madre en la calle de la Amargura.

«Nos consideramos diferentes, todos los gastos que supone la salida de la procesión los costeamos a través de rifas, no queremos que nadie pague una papeleta de sitio, ya que nos encontramos en un barrio muy humilde», declara Santiago. En total son más de 500 socios, cada uno de ellos paga mensualmente dos euros de cuota, de los cuales, el 50 por ciento va destinado a Caritas, el 25 por ciento a la pastoral de juventud y el 25 restante a formación y culto. Mosquero dice que «ante todo somos parroquia, y lo que pretendemos es ayudar al prójimo en la medida de lo posible».

Todos las personas que forman parte de la agrupación son como una gran familia. Esperan con ansia la salida en procesión de sus titulares, pero lo que más les importa es lo momentos de convivencia que tienen en los días previos a la Semana Santa, Santiago comenta que «nada de esto tendría sentido sin la eucaristía del domingo, donde nos reunimos todos, además de las amenas convivencias que hacemos a lo largo de todo el año». Concluye resaltando que «lo principal no es salir en procesión sino todo el año de fe del que hemos disfrutado».