El arte y las Tres Mil Viviendas son dos viejos conocidos. El Polígono Sur siente los pulsos del flamenco, un «regalo» que va de generación en generación y que, en las manos adecuadas, puede derivar en grandes beneficios y hacer avanzar en integración social.

Es la filosofía de la Escuela de Arte del Polígono Sur, que celebró ayer un acto de convivencia navideña donde se reconoció la labor que los Bomberos realizan en el barrio, «y en todo el mundo».

La entrega de una placa conmemorativa a Luis López Mateo, jefe del Departamento de Extinción de Incendios de Sevilla, en representación de todo el Cuerpo, supuso el inicio de una jornada donde los vecinos fueron los auténticos protagonistas.

Ahora y hace seis meses, cuando Emilio Fernández de Los Santos «Caracafé», y Juan Alpresa, dos históricos vecinos del Polígono, llegaron a la conclusión de lo necesario de un centro donde los más pequeños pudieran aprender los valores de respeto, autoestima y disciplina que el arte inculca.

Blanca Parejo y Emilio «Caracafé» / Fran Piñero

Blanca Parejo y Emilio «Caracafé» / Fran Piñero

Enseguida encontraron el apoyo de entidades como la Fundación Konecta, la Junta de Andalucía o el Ayuntamiento de Sevilla, que cedió el centro cívico el Esqueleto, en la calle Luis Ortiz Muñoz, como aula de aprendizaje. Incluso la SGAE ha colaborado con algunas subvenciones.

Todos ellos fueron objeto de agradecimiento, en especial Esperanza Vélez, directora del centro cívico, que, en palabras de Alpresa, «siempre está en nuestras oraciones». El delegado de Participación Ciudadana, Beltrán Pérez, y la Comisionada para el Polígono Sur, Mar González, no quisieron faltar a la cita.

«Buscábamos que los niños no pasaran tantas horas en la calle y crecieran como personas a través del arte», comentó la directora de la escuela, Blanca Parejo, que prefiere definirse como «una compañera más, pues aquí no hay jerarquías».

Profesionales de la música

De ello se encarga el profesorado, donde no falta el talento y el «duende». La propia directora es voz habitual de la rumba sevillana con su dúo «Las Seventies», aunque en esta ocasión su labor se centra en la coordinación del proyecto, que integra ya a 90 niños y niñas de entre 7 y 14 años.

María José Suárez, la «Toromba», de casta flamenca, imparte las clases de baile, el grupo más numeroso con casi 40 niñas.

Por su parte, Miguel Magüesín, más conocido como el «Doctor Kelli», y uno de los compositores del himno hispalense «Sevilla tiene un color especial», instruye en la percusión.

Los bomberos del Parque 5 junto a Esperanza Vélez, Mar González, Blanca Parejo y Emilio «Caracafé» / F. P.

Los bomberos del Parque 5 junto a Esperanza Vélez, Mar González, Blanca Parejo y Emilio «Caracafé» / F. P.

Las nociones de guitarra vienen de la mano de «Caracafé», que no duda al afirmar que «de aquí saldrán los futuros artistas del flamenco. Ya hay algunos genios. Tengo un niño de cinco años que no había tocado la guitarra nunca  y afinó a la primera».

Aunque no es el objetivo primordial, en casos de talento desbordante se prevén unas becas de formación. Según Parejo, «se ve perfectamente cuando un niño despunta y se lo toma en serio, y sería estupendo poder apoyarle en lo artístico. Ellos aprenden de nosotros, pero es mutuo».

Entre los proyectos barajados se encuentra un taller de cante, duplicar las horas y el alumnado y editar un disco que ayude a la autofinanciación.

Buen ánimo, aperitivos, guiso de garbanzos y música, mucha música, fueron la nota predominante del evento, en el que los distintos grupos exhibieron lo aprendido. Lo que se ve, y lo que ya se ha interiorizado.

Vídeo: Fran Piñero