La construcción del Centro de Mayores del Polígono Sur supone una oportunidad de trabajo para los vecinos del barrio. Ayer, durante la visita del alcalde, Juan Ignacio Zoido, al solar donde se edificará este espacio, la esperanza de volver a tener un empleo renació en decenas de vecinos que se agolparon alrededor del edil para darle sus números de teléfono para ser parte activa de esta obra.

Jesús García, Sebastián Moreno y Carmen son algunas de las personas que ayer le pusieron un rayo de luz a su oscura situación. Sebastián y Carmen son un matrimonio que vive de la mendicidad y se alimenta en los comedores sociales. El marido acaba de salir de la cárcel y ha estado desde los 14 años hasta los 28 metido en la droga. Las oportunidades para esta familia son escasas. El pasado de Sebastián oscurece su presente y no encuentra ninguna oportunidad laboral.

Carmen y su suegra temen que Sebastián vuelva a caer en la droga por no sentirse útil. En las palabras de Moreno se respira desaliento «caí en la droga con tan sólo 14 años, he vivido muchos años en el fracaso y decepcionando a mi familia, ahora ya hace cuatro años que me desintoxique y me levantó todos los días con el objetivo de no caer de nuevo». Pero esta tarea se le hace muy difícil cada mañana porque no ve ninguna salida, cree que un empleo le daría las ganas de volver a vivir. Quiere ser «una persona decente» y llevar a su casa un plato de comida.Los malos hábitos de su juventud son piedras en su camino para el futuro.

Carmen ha trabajado de pescadera, de dependienta y cuidando a niños y ancianos. Cuenta entusiasmada que trabajaría de lo que fuera «no se me caen los anillos», lo único que quiero es que mi marido siga «limpio» y añade «un trabajo para nosotros sería como una rehabilitación de por vida».

Jesús García hablando con el alcalde

Jesús García hablando con el alcalde

El testimonio de Carmen y Sebastián se suma al de Jesús García que no dudó en presentarse en el solar del Centro de Mayores con su niña de dos años en brazos para pedirle al alcalde un trabajo. Fue uno de los primeros que se acercó hasta Zoido y es que su necesidad no da lugar al protocolo.

García es vendedor ambulante y vive de lo que le dan su madre y su suegra. Ha trabajado en la construcción muchos años. Desde ayer, tras su conversación con el alcalde, tiene un sueño: «volver a trabajar en lo que mejor se hacer y poder darle un futuro diferente al mio a mi hija». «El alcalde ya tiene mi número y si ahora mismo me dijera que me pusiera el traje de faena y empezara a trabajar no lo dudaría ni un momento», apunta García.

Estos relatos son sólo parte de las desgarradoras historias que habitan en el Polígono Sur. Su desoladora situación sigue siendo hoy es la misma, pero aseguran que ahora dormirán más tranquilos sabiendo que su suerte está echada y confían en que su teléfono sonará para construir su porvenir y el centro que hará feliz a muchos mayores de su barrio.