Paso a paso, el Polígono Sur va buscando la normalidad. La dignidad. Esa que durante tantos años le ha sido esquiva y le ha relegado a ser un área en riesgo de exclusión social dentro de Sevilla.

Hace unas semanas conocíamos el ritmo que llevaban las obras de la avenida José Sebastián y Bandarán, como ejemplo de la tímida, pero real, transformación urbanística en la zona.

También es patente que los servicios básicos para cualquier sevillano, como Correos, Lipasam y Tussam, tienen ahora continuidad en su prestación.

Pero el cambio también se está produciendo a otro nivel, si cabe el más importante de todos, el educacional. Es lo que persigue el Plan Integral del Polígono Sur, en el que participan organismos como el Ayuntamiento de Sevilla, la Junta de Andalucía o el Gobierno de España

No es tarea sencilla, y «tampoco puede ser responsabilidad exclusiva de la escuela», según la Comisionada para el Polígono Sur, Mar González, pero «la educación es una potente arma de transformación social, cuando van de la mano la docencia, la familia y la comunidad».

Un documental elaborado por dicho organismo, y que lleva por título «Un Barrio que educa», explica los avances del Polígono en materia de Educación.

Asambleas

Educación, por ejemplo, para el diálogo. Un ejemplo lo encontramos en el CEIP Andalucía, situado en la calle Luis Ortiz Muñoz, donde toda la comunidad, a principio de curso, debe pensar sus objetivos a corto y medio plazo.

Día del Pueblo Gitano en el CEIP Andalucía / «Un barrio que educa»

Día del Pueblo Gitano en el CEIP Andalucía / «Un barrio que educa»

«Creamos comisiones mixtas de trabajo para alcanzar esos objetivos», explica Inmaculada Mayorga, jefa de estudios, sobre unos anhelos que a veces se basan en cuestiones tan necesarias como tener más cucharas en el comedor.

Como curiosidad, este centro celebra el Día del Pueblo Gitano, muy presente en el Polígono Sur pero especialmente representado en el colegio, donde el 99% del alumnado es de esta etnia.

Ese diálogo es especialmente frágil en la adolescencia, con complicados datos de abandono escolar en esta zona. El IES Polígono Sur, hace hincapié en el trabajo de los valores, «en el pacifismo, la solidariad o la igualdad de género» pero sobre todo huyendo del clásico libro de texto.

Al igual que el colegio Andalucía, el CEIP Manuel Giménez Fernández, de la calle Nuestra Señora de la Oliva, pone en común la visión de alumnos y padres sobre lo mejor y lo peor del curso, fomentando la participación y el vínculo entre los miembros de la comunidad educativa.

No sólo se cuidan los contenidos lectivos, sino también el tiempo de ocio, donde se puede educar igualmente. Para ello, y en colaboración con la Asociación de Mujeres Gitanas Akherdi i Tromipen (llamada al desafío), buscan «juegos colaboraborativos, cooperativos», en palabras de su director, Sergio Armario.

Rango de edades

La enseñanza no sólo llega a los más jóvenes. Los adultos también pueden recibir nuevos conocimientos en el Polígono Sur. O mejor dicho, los que no han tenido ocasión de recibir a lo largo de su vida.

Día de la Mujer / «Un barrio que educa»

Día de la Mujer / «Un barrio que educa»

Precisamente esta ONG ofrece cursos de alfabetización para madres en colaboración con el colegio. En el documental, una mujer expresa su impotencia al «no poder facilitar los deberes» a su hijo, porque sencillamente ella «tampoco los entendía» en un motivador cambio de actitud.

De hecho, la sensibilización del papel de la mujer es otro de los puntos clave en la estrategia educativa implementada en el Polígono Sur. La Residencia Flora Tristán organiza el Día de la Mujer, al aire libre, para poner cara al género femenino del barrio y para que los niños conozcan desde pequeños otra realidad.

Las personas mayores, «de juventud acumulada», también tienen su parcela en esto de aprender. Para ello existe el Centro de Educación Permanente (Ceper), desde hace 35 años. Aunque esta entidad presta sus conocimientos a un abanico que engloba desde los 25 a los 50 años, con el trasfondo de la búsqueda de empleo.

Convivencia y crisol étnico

Otro centro que también educa desde el «recreo» es Nuestra Señora de la Paz, en la Oliva, donde se alternan sesiones activas de biblioteca con coreografías, o lo que es lo mismo, una «reducción considerable de los conflictos en el patio».

En el Colegio Manuel Altolaguirre, en cambio, confían en que la mejor manera de diluir conflictos es trabajando los impulsos, «las emociones, el autocontrol»… lo cual se realiza de manera personalizada en este centro de la calle Estrella de Los Mares.

Los niños y los padres aprenden en el CEI La Providencia / «Un barrio...»

Los niños y los padres aprenden en el CEI La Providencia / «Un barrio…»

Josela Gil, directora del CEI la Providencia Jesús y María, en la calle Orfebre Cayetano González, insiste en la necesidad de «coeducar, al niño y a la familia» y huir del concepto de guardería clásica, de dejar allí al pequeño hasta la hora de recogerle.

En la «escuela de padres» que ofertan, se crean relaciones entre los distintos grupos y razas que conviven en el Polígono Sur, pues lo que se mueve en sus aulas es «un ecosistema de lo que hay en la calle».

Esa concepción de Escuela Infantil y no de mera guardería es la que comparte el centro Gloria Fuertes, o el CEI La Mía, ambos en la avenida de Luis Ortiz Muñoz. «Así se detecta cualquier carencia en el desarrollo del pequeño, además de dotarle de pautas para una mejor socialización», explica Mari Carmen Rodríguez, directora de este último.

Metodología diversa

El IES Antonio Domínguez Ortiz, por su parte, fomenta la participación y ganas de aprender de sus alumnos con una Semana de la Ciencia que alcanzará el próximo 2016 su edición número 10.

Semana de la Ciencia / «Un barrio que educa»

Semana de la Ciencia / «Un barrio que educa»

Este Instituto se fundó hace ahora 40 años, y desde entonces «ha intentado conjugar la problemática social con unas finalidades educativas de normalización del alumnado dentro de la sociedad. Siempre con un tratamiento individualizado de los problemas».

Si crear y mostrar un experimento de cosecha propia es un buen método, otro que no va a la zaga es introducir los contenidos docentes a través de la informática, en general, y del lenguaje de programación, en particular.

Así lo hace en el CEIP Paz y Amistad, donde su director, Fran Gallego, planteó el Scratch (programación y conocimiento de la sintaxis a partir de una interfaz gráfica muy asequible) como herramienta con aplicación en materias como las matemáticas, el conocimiento del medio o la lengua española.

En el caso del Colegio Fray Bartolomé de las Casas, prima la sevillanía. Al menos en este curso, en que se ha diseñado una portada de feria, se han redactado historias con el Real como escenario y se han llevado a cabo manualidades muy «folclóricas». Con desfile incluido donde no faltó el flamenco en las gargantas y palmas de los padres.

Aplicados alumnos, los del Fray Bartolomé de las Casas / «Un barrio que educa»

Aplicados alumnos, los del Fray Bartolomé de las Casas / «Un barrio que educa»

El CEIP Manuel Canela, en la barriada de la Oliva, tiene su emblema en la naturaleza, para fomentar de esta forma el cuidado medioambiental. Durante una semana realizan actividades guiadas por la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva.

Una metodología parecida es la que emplea el IES Romero Murube, de la calle Mago de Oz, pero concretándola en el cultivo. Un huerto escolar les permite aprender de manera multidisciplinar, desde lo puramente biológico a los sistemas de riego y seguridad, más de la rama tecnológica, la obtención de productos derivados, en el área de Química, y hasta una gaceta donde repasar los avances.

El CEIP Zurbarán, de nuevo en la Oliva, usa la psicología del resultado impreso para motivar a sus estudiantes. No sólo elaboran un periódico con lo más significativo del año, sino que el resto de sus trabajos se encuadernan y pasan a engrosar los fondos de la biblioteca. Al ver su esfuerzo como un «libro», los niños se sienten bien, ven «que han aprendido».

Y si antes señalábamos a la Ciencia como estandarte, en el Romero Murube es el Teatro. Cuatro años llevan celebrando un certamen en el que también participan otros centros del Polígono, así como de otras provincias andaluzas.

Con el orgullo de «sentirse anfitriones» esta es una inmejorable manera para, en palabras de su director, Javier González, «lograr una integración real del barrio, normalizarlo».

Si bien el documental «Un barrio que educa», fue estrenado el mes de marzo, esta semana ha sido proyectado a sus protagonistas, a los vecinos del Polígono Sur. Una obra audiovisual que no es más que el reflejo de los avances que, poco a poco, está experimentando un barrio que, ante todo, «quiere aprender».