Carmen y Paquita Herrero no son unas abuelas normales. Ellas rompen con todos los estereotipos de la abuela tradicional. Nada de novelas, ni largos días sentadas en el sofá haciendo punto. Las hermanas Herrero han optado por adaptarse a los nuevos tiempos y apuntarse a la Generación 2.0.

Carmen a sus 82 años y Paquita a sus 87 manejan el ordenador y las nuevas tecnologías en general a la perfección. Dice la primera que ella lo usa más que nada para ver las cuentas del banco y para jugar al solitario, del que apunta que «me gusta muchísimo y me tiene muy entretenida». Según Carmen, su hermana mayor es la que realmente está puesta y señala «ella lo entiende todo, recibe y escribe correos electrónicos, consulta la prensa, lee recetas…»

Estas hermanas salmantinas de nacimiento, pero residentes en Sevilla, aseguran que sus amistades se quedan asombradas al ver como se defienden con las nuevas tecnologías y no es para menos, en su casa se pueden encontrar artilugios típicos de la habitación de un veinteañero. Sobre la mesa de comedor no faltan los dos ordenadores portátiles, el libro electrónico y los móviles de última generación.

Opinan que ahora los libros son muy «gordos, incómodos y pesados», por eso han optado por el ciberlibro, «¡Uy recuerdo aquellas novelas de Corin Tellado, que eran cortitas y fáciles de llevar! Ahora lo mejor es tener un e-book», relata Carmen. Usan el WhatsApp a diario y mantienen largas conversaciones por Skipe con una sobrina que tienen en Venezuela. «Vemos más a nuestros familiares que están en el extranjero por la pantalla que cuando nos visitan en España», dicen entre risas.

La hija y la nieta de Carmen son las artífices de que estas abuelas sean una perfectas internautas. Todo comenzó cuando Carmen se quedó viuda y las hermanas se fueron a vivir juntas, sus familiares empezaron a enseñarle a usar el ordenador e internet para que estuvieran más entretenidas. Paquita declara que «yo sabía usar el teclado porque he trabajado muchos años en el Ayuntamiento, pero no sabía ni que era un ratón y a base de jugar al solitario he aprendido a utilizarlo».

Ahora, ilusionadas están esperando que comiencen los talleres on line del Distrito Sur, al que se han apuntado las dos y de los que esperan «poder entenderlo todo y no tener que pedir ayuda a nadie».