La familia salesiana celebra esta semana el bicentenario del que fuera su fundador, San Juan Bosco. En Sevilla, concretamente en el Polígono Sur, se ha seguido su estela a través de la Fundación proyecto Don Bosco, dicha organización trabaja cada día para que los jóvenes en riesgo de exclusión social tengan una oportunidad en el marco profesional y laboral. Pertenecen a la congregación salesiana y llevan trabajando en Sevilla desde los años 90. Su gran centro de operaciones está situado en una de las zonas más deprimidas de la ciudad, el Polígono Sur.

Por la última década del siglo XX, en cada colegio salesiano había una asociación que promovía actividades para los niños para fomentar un correcto desarrollo. Fue unos años más tarde cuando constituyeron la fundación para tener un mejor acceso a financiación y subvenciones. El objetivo principal de la familia salesiana es hacerse cargo de obras cuya finalidad sea la acogida, prevención, promoción cultural y educación cristiana de adolescentes, especialmente de los más desfavorecidos, para ayudarles en su integración social y laboral, con programas de acogida y desarrollo social o educativo, de formación ocupacional y creación de empleo, y con todo tipo de iniciativas que den respuesta a su situación.

Antonio Mengual, director de la Fundación Proyecto Don Bosco

Antonio Mengual, director de la Fundación Proyecto Don Bosco

Antonio Mengual, director territorial de la entidad, cuenta que el proyecto en nuestra ciudad va mucho más allá para responder todas la necesidades del Polígono Sur. Por eso, en este plan, también tienen cabida las madres de esta zona «trabajamos con los jóvenes, pero aquí hay una situación peculiar, nosotros empezamos atendiendo a los chicos involucrándolos en diferentes actividades y resulta que las madres se quedaban esperando en el centro a que los hijos salieran de los talleres, por lo que comenzaron a contarnos sus problemas y vimos que el crecimiento de los niños es más lenta si no hay un buen ambiente familiar, y a partir de ahí surgió la idea de cubrir las carencias de las madres dándoles cursos, con el fin último de beneficiar a los muchachos». De esta forma en la fundación se crea una atención integral a la familia.

Asimismo, trabajan en tres programas diferentes. El residencial con las casas de acogida, el socioeducativo y el de empleo. «Las intervenciones son preventivas, cuando vemos que un joven empieza a tontear con los estudios o con el mundo de las drogas actuamos para que el problema no se agrave. Tratamos a los niños desde la infancia hasta que vemos que están preparados para valerse por si mismos» declara Antonio. Esta organización trabaja en todas las parcelas que afectan al desarrollo del ser humano, desde la promoción de la salud mental y física con talleres deportivos, hasta una formación académica y ocupacional. «Son personas que tras el fracaso escolar se creen que no sirven para nada y cuando les enseñamos un oficio, como por ejemplo el de electricista, empiezan a recuperar el autoestima y entienden que la formación les aporta nuevos conocimiento que luego ellos ponen en práctica». Una fundación que da las herramientas a los jóvenes para que se labren un futuro. Un camino largo de recorrer pero que ya han andado cientos de adolescentes que hoy día tienen oportunidades gracias a esta entidad.