En sus calles se respira dejadez, en sus edificios descuido y en sus vecinos despreocupación. Pero un amplio grupo de jóvenes luchan por cambiar esta realidad que vive día a día el Polígono Sur. Los estudiantes de la Residencia Flora Tristán tienen asumido un compromiso con los vecinos del barrio para su integración en la sociedad.

El edificio donde se encuentra la residencia estaba destinado al abandono porque en el lugar donde esta ubicado nadie quería invertir. Pero Rosario Valpuesta, la que fuera primera rectora de la Pablo de Olavide, propuso comprarlo y asumirlo como residencia universitaria, con el objetivo, no sólo de contribuir en la formación académica de los alumnos, sino también llevarlos a sellar un compromiso con la sociedad.

«Sólo el mero hecho de que los estudiantes se trasladaran a vivir aquí supuso un gran avance para esta zona, los vecinos se sienten orgullosos cuando un estudiante universitario dice que vive en las 3000 viviendas», así lo afirma Juan Blanco López, director del centro. Pero ese sólo es el punto de partida para un proyecto que sobre todo pone en valor el compartir vivencias con un barrio por el que batallan cada día con el deseo de materializar su normalización.

Apoyados por varias entidades, entre ellas el Ayuntamiento de Sevilla, 40 voluntarios trabajan durante ocho horas semanales en tres grandes grupos: el apoyo a la comunidad, apoyo socio-educativo y el educativo.

Entre sus labores se encuentra colaborar con los estudiantes del colegio Andalucía, trabajar en el grupo de lectura para personas mayores y respaldar a niños que están en el mayor riesgo de exclusión, tratándolos desde la cercanía y el cariño. Juan Blanco destaca que, « esta última actividad, en concreto, va muy bien ya que estos menores ven en los estudiantes un referente».

Lo que pretenden con estas iniciativas es fomentar las actividades y que por si solas vayan tomando fuerza y no necesiten el apoyo de los voluntarios. Este es el caso del grupo de teatro «No nos duele ná», del centro de adultos CEPER. Según cuenta Juan, «este nombre surgió de las componentes del grupo, todas mayores de 80 años, que afirman que mientras está actuando ni se acuerdan de la pastilla, ni de los dolores», tanto es así, que ya tiene una base sólida y se han desvinculado de la ayuda de la residencia.

En Flora Tristán parece residir el lema: «compartir es vivir», ya que no sólo tienen este compromiso adquirido con los habitantes de la zona sur, también comparten con todo aquel que lo necesite, biblioteca, salón de actos, terraza y sala multiuso. «Todo sea por la inclusión social de uno de los barrios más vulnerables de Sevilla».