«No hay nada más satisfactorio que vestir las prendas que uno mismo confecciona, además de producirte un gran orgullo, resulta muy económico». Ésta reflexión que hacen las alumnas del taller de corte y confección del Centro Social Don Bosco es lógica, pero esas palabras esconden detrás historias realmente de superación, dejando a una lado la rentabilidad del «hacérselo uno mismo».

Historias de superación como las de Paqui, Rocío, Toñi o Matilde que han encontrado en este taller una nueva forma de vida. Su día a día ha cambiado desde que asisten a estas clases de corte y confección. Si bien antes su vida estaba marcada por las labores de la casa y por la educación de sus hijos y nietos, ahora se enfrentan a diario a un nuevo reto. Medir, cortar, coser y sobre todo luchar por hacerse un hueco en el mundo de la costura, ya que este taller además de enseñarles un oficio y fomentar las relaciones personales entre las alumnas, les ofrece una oportunidad de inserción laboral en Occhiena, empresa  impulsada por la Fundación Proyecto Don Bosco para dar trabajo a las mujeres del Polígono Sur.

Alumnas del taller de costura

Alumnas del taller de costura

Las aprendices aseguran que «apuntarnos a este taller es lo mejor que hemos hecho en la vida porque creemos en nosotras mismas, nos ha subido el autoestima y hemos aprendido nuevos valores». Sin duda son buenas razones para asistir cada tarde a esta actividad promovida en el barrio y como todo esfuerzo tiene su recompensa, estas costureras se dieron ayer, martes, un baño de masas cuando desfilaron ellas mismas con sus diseños en la gala de clausura de las actividades del Centro Social Don Bosco del Polígono Sur.

En la gala se vivieron momentos muy emotivos, cada paso que daban encima de la pasarela iba acompañado de un aplauso, en todo momento estuvieron arropadas por el numeroso público, entre los que no faltaron sus familiares y amigos. Las seguidas ovaciones desvelaban el orgullo y el respeto de todos los asistentes hacia las modistas.

Ahora es el momento de coger vacaciones y recargar las pilas para el curso que viene, muchas de las alumnas repetirán la experiencia el próximo año y lo seguirá haciendo, como ellas aseguran, hasta conseguir el reto de ser unas profesionales del sector.