¿Le apetece volver, aunque sea por unos minutos, a los comienzos de los 90?, ¿le gustaría regresar a esa Expo 92 que transformó radicalmente Sevilla? ¿Quiere conocer qué sido de aquellos emblemáticos lugares de la muestra hispalense?

Si la respuesta es afirmativa aquí le dejamos una nueva entrega de este peculiar diccionario de la historia reciente de la Isla de la Cartuja.

G… de (Jardines del) Guadalquivir

Además de por la vanguardista arquitectura, la oferta de ocio y el contacto con otras culturas sin salir de la ciudad, la Expo 92 siempre será recordada por ser un «fresco paraíso» dentro del duro estío sevillano.

A ello contribuyeron, principalmente, el microclima y las zonas verdes, estratégicamente situadas.

A la ribera del río se encontraban los Jardines del Guadalquivir, que desplegaban a lo largo de 70.000 metros cuadrados multitud de especies mediterráneas, fuentes, esculturas, un laberinto de setos y la icónica torre mirador, más conocida como el «pirulí», recubierta por su parte inferior del característico globo terráqueo anaranjado que representaba a la muestra.

La fuente que centraba los Jardines del Guadalquivir se mantiene, no así su sistema hidrológico. La vegetación oculta al Pabellón del Futuro / Archivo - F.Piñero

La fuente que centraba los Jardines del Guadalquivir se mantiene, no así su sistema hidrológico. La vegetación oculta al Pabellón del Futuro / Archivo – F.Piñero

Este área de esparcimiento incluso albergó la versión sevillana del Castillo de la Bella Durmiente durante uno de los seis meses de la Expo.

Tras el 92, el cuidado de los jardines se fue relajando hasta quedar en estado salvaje. El Ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir los recuperaron en 2011, tras una inversión de 2,7 millones de euros.

Así, se dispuso un conjunto que incluye el jardín de las Rosáceas, el de las Plantas aromáticas y medicinales o el del Reposo y la Lectura, conjunto que alcanza las 200 especies vegetales.

La actual corporación municipal afirma haber invertido «40.000 euros en mantenimiento, limpieza y mejoras de los Jardines del Guadalquivir, desde el año pasado».

H… de Hungría

La mayoría de los pabellones se identificaba por un detalle diferenciador. El iceberg de Chile, el suelo de cristal de la planta superior del Pabellón de Extremadura, el gigante de Pakistán… son algunos ejemplos

Siempre rodeado de incertidumbre, el Pabellón de Hungría aún se alza junto a la calle Marie Curie / Archivo - Fran Piñero

Siempre rodeado de incertidumbre, el Pabellón de Hungría aún se alza junto a la calle Marie Curie / Archivo – Fran Piñero

En el de Hungría coincidían varios: la pizarra como ornamento exterior,  las seis torres picudas y los símbolos que las remataban, el roble que dejaba ver sus raíces… le hacían un espacio único, lleno de simbología magiar.

El edificio, obra del arquitecto húngaro Imre Makovecz, buscaba la apariencia de una iglesia rural del país invitado. El «templo» fue adquirido el 31 de marzo de 1993 para desarrollar el proyecto de tecnología agroalimentaria de Euroinges/Eurosisis. Tras un cambio de propietario, y años de por medio, se convirtió en el «Museo de la Energía Viva» en 2002.

Las raíces de ese antiguo árbol son una perfecta metáfora para el devenir de esta construcción, al borde del derribo en 2007 pero que, 8 años después, se mantiene pese a no acoger empresa o centro expositivo alguno. Dentro de un Plan de Liquidación, pese a haber sido declarado Bien de Interés Cultural en 2008.

I… de India

El lugar de la exótica propuesta india en la Expo 92 lo ocupa hoy una productora audiovisual / Archivo - F. Piñero

El lugar de la exótica propuesta india en la Expo 92 lo ocupan hoy empresas de comunicación / Archivo – F. Piñero

El de la India fue, sin duda, uno de los pabellones más llamativos del centenar que se erigió para la Exposición Universal. El exotismo inherente al país asiático quedaba representado en la forma de un pavo real macho, animal originario de la zona. Las trazas se hacían más evidentes en su «cola abierta».

Los dioses, (Shiva, Parrati, Kali…) elemento central de la sociedad india, protagonizaban los distintos espacios de la recoleta construcción, de 696 metros cuadrados, y que a diferencia de la mayoría de la Expo no venía firmada por un arquitecto oriundo. La autoría correspondió a García-Rosales y Pellicer.

El pavo real «levantó» el vuelo poco después. Su carácter efímero le convirtió en un solar a comienzos del 93, hasta que en 2005 se sentaran los cimientos de lo que hoy es la sede de dos empresas relacionadas con la comunicación: DTM (Difusiones Tecnológicas de Mercado) y Grupo ZZJ.

J… de «Janchijip» (Corea)

La actual calle Tomás Alba Edison, entonces avenida 1, aglutinaba en su «acera sur» una curiosa mezcla de pabellones, algo también definitorio de la muestra. A los latinoamericanos de México y Puerto Rico, se sumaba el de Corea, el de Rank Xerox y el de Turquía, cada uno en un estilo .

El antiguo Pabellón de Corea no sólo se mantiene, sino que apenas ha alterado su fisonomía salvo por el cambio de rojo a azul / Archivo - Fran Piñero

El antiguo Pabellón de Corea no sólo se mantiene, sino que apenas ha alterado su fisonomía salvo por el cambio de rojo a azul / Archivo – Fran Piñero

Se da la circunstancia de que se conservan todos. Y lo hacen, además, con escasos cambios en su fisonomía exterior, a excepción, en todo caso, del último.

Los nostálgicos más observadores habrán reparado en que, recientemente, el pabellón coreano cambiaba su color burdeos original por un azul intenso. Los dos colores del círculo del equilibrio que centra la bandera de Corea del Sur, país invitado a la Expo.

La actuación formaba parte de las labores de mantenimiento de la empresa Alter Technology Tüv Nord (antigua Tecnológica Componentes Avanzados), que tiene en él su sede, en un edificio que fue creado con carácter efímero.

Pocos espectadores de los vistosos bailes rituales que se escenificaban en el auditorio de este «Janchijip» (casa típica de banquetes) imaginarían que, 23 años después, el pabellón será una de las señas de La Cartuja. Al menos por su exterior.

K… de Kiribati (Islas del Pacífico Sur)

El pabellón de las Islas del Pacífico Sur y su apariencia tribal, muy distinta a la actual / Archivo - Fran Piñero

El pabellón de las Islas del Pacífico Sur y su apariencia tribal, muy distinta a la actual / Archivo – Fran Piñero

Fue la antítesis. Frente a los ambiciosos diseños e innovadores materiales de construcción imperantes en el recinto de la Expo, el pabellón de las Islas del Pacífico Sur optó por líneas sencillas y apariencia exótica, como una especie de premonición del parque temático que estaría por abrirse en 1997 en el entorno del Lago de España: Isla Mágica.

Esa simplicidad en las formas le permitió estar presente durante la exposición universal, pues pocos días antes de la inauguración un incendio arrasaba con la construcción. Se reconstruyó, y reinauguró el 30 de julio.

Dentro de su «selvático» recinto se daban cita cuatro países insulares: Vanuatu, Fiji, Kiribati y Papúa Nueva Guinea. Como curiosidad, éste último contó con un segundo pabellón, propio, bastante alejado del «isleño». Concretamente frente al de Arabia Saudí, Asepeyo en la actualidad.

El espacio que ocupaba el pabellón tribal dio paso a un sofisticado edificio donde radica la Mutua Universal.