Diríjase al cajón de los recuerdos. Busque entre las camisetas de Curro, el abanico de la Plaza Sony, el pequeño peluche del Pabellón de la Comunidad Valenciana o el llavero con el globo terráqueo naranja.

¿Encontró el pasaporte de la Expo 92? A lo largo de esta nueva entrega podrá «sellar» en cinco nuevas páginas de la memoria colectiva de Sevilla.

P… de Palenque

El continuo trasiego del Palenque fue mermando hasta ser derribado en 2007, a la espera de un proyecto renovador / Archivo - F.P

El continuo trasiego del Palenque fue mermando hasta ser derribado en 2007, a la espera de un proyecto renovador / A – F.P

Según el Diccionario de la RAE, un palenque es la valla de madera o estacada que se hace para la defensa de un puesto, para cerrar el terreno en que se ha de hacer una fiesta pública o celebrar un acto solemne.

En la «acepción sevillana» del término, grabada a fuego durante el 92, la única defensa fue la del ocio, la de lo lúdico, la de contar diariamente con un espectáculo y una cultura que enseñar a los visitantes.

El Palenque fue el escenario de los días en honor de países o instituciones, contando con un espacio escénico de 500 metros cuadrados y un aforo de 4.000 personas, 1.500 acomodadas a lo largo del graderío.

Su techumbre, a base de 50 carpas puntiguadas, y pareadas, de evocación circense, pero con un tratamiento de cierta complejidad geométrica, parecían ir a conjunto con las lonas de cada una de las entradas al recinto de La Cartuja. O las de la avenida de Europa.

Durante años mantuvo su presencia en la escena musical sevillana. Sin embargo, en 2006, con el auge previo al desastre inmobiliario, Agesa, la propietaria, decidió derribarlo para crear allí un centro de negocios, «igualmente emblemático», de 44.000 metros cuadrados.

A favor, un elevado coste en la necesaria renovación de las lonas, que tendrían que haberse cambiado en 2002, y unos golosos 38 millones de euros, en los que se cifraba la nueva inversión empresarial.

En junio de 2007 el Palenque desapareció, pese a las peticiones de «indulto» de, entre otros, su autor, José Miguel de Prada Poole, que recuerda que La Cartuja llegó a proyectarse como una ampliación de la ciudad, «con oficinas y viviendas», y su construcción sería «su plaza pública»

Pero llegó la crisis, y el proyecto mutó en uno más simple (una sola planta y otra para aparcamiento). Y siguió la crisis, y lo único que permanece es un solar.

Q… de Quema (Descubrimientos)

El emblemático Pabellón de Los Descubrimientos ardió el 19 de febrero de 1992 / Archivo - Fran Piñero

El emblemático Pabellón de Los Descubrimientos ardió el 19 de febrero de 1992 / Archivo – Fran Piñero

Tal vez le resulte un título impactante, sorprendente o incluso desagradable. Esos son, precisamente los sentimientos que afloraron cuando, dos meses antes de la inauguración de la Expo 92 se conoció el incendio del pabellón estrella: el de Los Descubrimientos.

Mucho se ha comentado, a lo largo de este Diccionario, el constante paralelismo que la muestra hizo entre 1492 y la última década del siglo XX, y la recurrente presencia de los avances tecnológicos, en especial audiovisuales.

En ese sentido, esta construcción era la más representativa, tanto que, inmediatamente se prodigaron anuncios del tipo «El Pabellón de Los Descubrimientos era una de las 1.000 maravillas de la Expo 92. Iremos a Sevilla a admirar las otras 999», para frenar cualquier posible «mal augurio».

De entrada, albergaba el cine Espacial Alcatel, u Omnimax (grabado en 70 mm, y pionero en España), dentro del tercio de pabellón que logró salvarse.

Entre otros «descubrimientos», el Pabellón contaba con medio centenar de piezas del Museo de Ciencia y Técnica de Cataluña, incluido un microscópico electrónico de Siemens «irremplazable». También contuvo representación del Museo de Vilasar Dalt, en numerosos artilugios y maquinaria textil.

Todo destruido por el fuego que causó la chispa de soldadura de un grupo electrógeno que un operario dejó en funcionamiento, por negligencia, durante su ausencia. Y que pudo haberse evitado si la dotación expositiva se hubiera realizado una vez instaladas las medidas de seguridad, y no antes.

Pese a todo, la construcción se mantuvo hasta 2006, funcionando el cine en los años más cercanos a la Expo, y, por último, reconvertido en local de ocio nocturno.

Este título, además, permite la licencia «expresiva» del Ave Fénix, aplicable sin reservas a la Torre Pelli y todo el complejo empresarial que, de manera inminente, busca dinamizar la zona en la que una vez el reclamo visual fueron unas inquietantes efigies de bomberos y escaleras inconexas.

R… de RTVA (Andalucía)

«Hércules con leones y columnas» es una de las ausencias más notables en la actual sede de la RTVA / Archivo - F. Piñero

«Hércules con leones y columnas» es una de las ausencias más notables en la actual sede de la RTVA / Archivo – F. Piñero

Era el primer pabellón autonómico que el visitante se encontraba al acceder por La Barqueta, y, en la actualidad, el único que se conserva.

Su aspecto, que podría dar pie a libres interpretaciones como la de un buque surcando el Guadalquivir, responde a una simbología más profunda.

Hay esencia de las Casas torre musulmanas, sobre todo, la confrontación entre «la cultura tradicional, la cultural elaborada y la realidad regional».

Así lo explicó Juan Ruesga, su arquitecto, que alternó el mármol de Macael (Almería) para la base, más rectilínea, la arenisca de Padul (Granada) para el tramo central y el esmalte cerámico azul para el cilindro inclinado, 15º.

No sólo nació con vocación de permanencia, sino que además se proyectaron los necesarios cambios para garantizar la segunda vida del edificio. Cambios que, además, fueron llevados a cabo por el propio Ruesga, con la presumible menor injerencia posible.

Y «disfrutados» por Radio Televisión de Andalucía (RTVA), que sitúa en él su sede administrativa y los estudios y redacción de Canal Sur Radio.

A simple vista, la fachada ha experimentado una modificación leve. Tan sólo se echa de menos un detalle de la parte interior, la opuesta a la actual José de Gálvez, donde ya no se encuentra la simbólica escultura de «Hércules con leones y columnas», de José López-García Seguiri.

En 2007 la RTVA la cedió para ser colocada, con motivo del XXV aniversario de la creación del Parlamento Andaluz, en los jardines exteriores del antiguo Hospital de las Cinco Llagas.

S… de Siglo XV

Tras 26 años sin utilidad, el Pabellón del Siglo XV se convertiría en un centro de creación artística / Archivo - F.Piñero

Tras 26 años sin utilidad, el Pabellón del Siglo XV se convertiría en un centro de creación artística / Archivo – F.Piñero

No se puede entender un hecho sin su contexto. Los Navegantes, el Descubrimiento de América y todo lo que inspiraba la filosofía de la Exposición Universal respondían a una etapa histórica clave: el paso de la Edad Media al Renacimiento.

Como tal hubo un Pabellón dedicado al siglo XV, que por su disposición y fisonomía bien parecía formar conjunto con el Monasterio de Santa María de las Cuevas. Al menos una vez que el antiguo cenobio fue puesto a punto, dado el ruinoso estado en que se encontraba pocos años antes de la gran transformación de La Cartuja.

Aunque el espectáculo, sobre patio de butacas giratorio, era la gran atracción del edificio, lo interesante de la propuesta era converger la mitología y leyendas europeas que se exponían en el «Jardín mitológico», con las manifestaciones culturales de los pueblos indígenas del «Nuevo Mundo». Varios murales de Pérez Villalta también eran obra reseñable.

El pabellón, remanso de paz frente a la vorágine de las zonas principales de la muestra, terminó siendo almacén de elementos de señalización de la misma una vez concluida.

Como informó recientemente Jesús Morillo, el espacio se prepara para una nueva vida relacionada con las artes, al ceder la Junta de Andalucía su gestión a un conjunto de 17 entidades culturales sevillanas «que van desde el jazz al circo, pasando por las artes escénicas y la música, y englobando también a festivales, como Zemos 98».

Un proyecto que reabriría el pabellón, tras una importante restauración, en unos tres años. 26 después de su cierre. ¿Porqué tanto tiempo? Ya lo decíamos. No se puede entender un hecho sin su contexto.

T… de Tres Culturas (Marruecos)

El Pabellón de Marruecos, hoy sede de Fundación Tres Culturas, es uno de los que mejor se conserva / Archivo - F.P

El Pabellón de Marruecos, hoy sede de Fundación Tres Culturas, es uno de los que mejor se conserva / Archivo – F.P

Probablemente, el gran favorito. Su arquitectura, tanto de fachada como interna, sus fuentes, artesonados y columnas y el evidente carácter permanente de la construcción, convirtieron al Pabellón de Marruecos en el marco de incontables fotografías de los sevillanos. Y la sorpresa de muchos cuando aún se lo siguen encontrando, y en un estado de conservación casi perfecto.

Era evidente. Michel Pinseau, su creador, y francés para más señas, era el arquitecto de confianza de Hassan II, monarca marroquí a comienzos de los noventa, hasta el punto de encargarle una de las obras más emblemáticas de su reinado, la Mezquita de Casablanca, con el minarete más alto del mundo (210 metros).

En Sevilla no fue de los pabellones más esbeltos, pero sus contenidos, centrados en la historia y patrimonio marroquí, así como en las expresiones del entonces arte contemporáneo, se desarrollaban a lo largo de cuatro plantas.

Poco después de la muestra, el Reino de Marruecos suscribió un convenio con la Junta de Andalucía para su reutilización, que tomaría cuerpo en marzo de 1999: La Fundación Tres Culturas del Mediterráneo.

Con ella, se buscaba «promover el diálogo, la paz y la tolerancia entre pueblos y culturas», a través de un foro creado expresamente entre las dos partes y el Centro Peres por la Paz, la Autoridad Nacional Palestina.