Todo llega a su final, y ahora le toca a este compendio. La propia Expo 92, que parecía ser eterna, alcanzó el suyo, a pocos días de cumplirse 6 meses de aquel 20 de abril en que el Rey Juan Carlos I la había inaugurado.

También le llegó el fin a las esperanzas de aquellos que visualizaban el recinto al completo como parte de esa nueva Sevilla una vez alcanzado el 12 de octubre, a pesar del conocido carácter efímero de gran parte de sus pabellones.

Por acabar, acabaron también las obras de grandes proyectos renovadores, pero que aún esperan prestar servicio en la Cartuja del siglo XXI. Y también terminaron, pero por no venir, otras grandes construcciones.

Sólo quedó la nostalgia. La que ha impulsado a que, 23 años después, se confeccionara este diccionario al que sólo le restan 6 «entradas».

U… de Universo (Futuro)

El Ariane 4 y la parabólica del IAC, cada vez más rodeados de vegetación / Archivo - Fran Piñero

El Ariane 4 y la parabólica del IAC, cada vez más rodeados de vegetación / Archivo – Fran Piñero

Tras el incendio del Pabellón de los Descubrimientos, el del Futuro se convirtió en el gran bastión de la modernidad, en cuanto a contenidos pero también en diseño, de esa Exposición Universal que tanto miraba al pasado buscando la proyección frente a lo venidero.

Los arquitectos Martorell, Bohigas, Mackay y Rice crearon sobre la parcela más amplia de toda la Expo 92 (23.640 metros cuadrados) un singular edificio de líneas eminentemente curvas que evocaba, en los arcos de granito, al arte mudéjar sevillano.

Cuatro pabellones lo integraban, dispuestos a dos y dos a ambos lados de una plaza al aire libre que también se denominaba «del Futuro». Así el Medio Ambiente, la Energía, las Telecomunicaciones y el Universo ofrecían entretenimiento y divulgación a partes iguales.

El más llamativo era tal vez este último, por presentar esa gran antena parabólica del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), y el cohete Ariane 4 casi en frente, con la distancia del Canal de los Descubrimientos.

Aunque se ha reconvertido en espacio congresual (en la zona de Telecomunicaciones y Universo), su actividad no es lo que se dice frenética. Eso sí, a lo largo de estos 23 años ha albergado rodajes («Flamenco, flamenco», de Saura), galas televisivas (28 de febrero de Canal Sur), exposiciones («Cien años de aviación en Sevilla») y Ferias, como la de la Ciencia, hasta su llegada a Fibes.

V… de Vaticano (Santa Sede)

El esbelto Pabellón de la Santa Sede ha dado paso a un no menos alto edificio de oficinas / Archivo - F. Piñero

El esbelto Pabellón de la Santa Sede ha dado paso a un no menos alto edificio de oficinas / Archivo – F. Piñero

En la avenida de las Palmeras, hoy Marie Curie, y entre el Pabellón de Hungría y el de la India e Israel se alzaba un sobrio edificio de majestuosa simplicidad en el que las líneas rectas sólo cedían protagonismo en las cubiertas.

Se trataba del Pabellón de la Santa Sede, que lejos del blanco y amarillo de la bandera vaticana, se presentó en tonalidades grisáceas, las que proyectaban los ubicuos cristales opacos en malla de aluminio lacado con los que dio forma el arquitecto, Miguel de Oriol e Ybarra.

Curiosamente, en una Exposición Universal en la que concurrían los países como estados políticos, la institución lo hizo como máximo organismo eclesial (Santa Sede), y no como Ciudad del Vaticano.

El sentido último de su propuesta era conmemorar los cinco siglos de evangelización de América Latina, efemérides que también fue celebrada en la propia Semana Santa hispalense de 1992, con un Santo Entierro Magno.

Siguiendo con el paralelismo de la imaginería, cabe destacar que el pabellón acogió durante la muestra al Cristo de la Clemencia, que habitualmente recibe culto en la Sacristía de la Catedral. Muy llamativo fue el ciborio réplica del de Pío XII en 1458, creado ex profeso para la Expo 92.

Tras la Expo, fue adquirido por Andalucía Aeroespacial, que quebró, y posteriormente pasó a manos de Cepes (Comité de Entidades para la Economía Social), que lo demolió en 2008 para levantar sobre él sus oficinas. Aún hoy se trabaja en tal edificación.

W… del diseño del Pabellón de Italia

Salvo por las letras, ambas instantáneas del pabellón de Italia parecen la misma, con 23 años de distancia / Archivo - F. Piñero

Salvo por las letras, ambas instantáneas del pabellón de Italia parecen la misma, con 23 años de distancia / A – F. Piñero

Con un recinto tan visual y simbólico como el que se creó para la Expo 92, se hacía necesaria una alusión precisamente al diseño de los Pabellones.

Por ejemplo a esa especie de manos entrelazadas del edificio de Kuwait; a la aparente linealidad de la ONCE, que escondía tras la mampara un tratamiento de lo más volumétrico; al gran «iglú» que parecía describir el de las Repúblicas Bálticas; a la torre «de triángulos» de Suiza, al cilíndrico Siemens

La W va para el Pabellón «Palazzo» de Italia, una «letra» que se encuentra en varios puntos de la «corteza» exterior, elemento que buscaba evocar las ciudades fortificadas italianas.

También hay W en elementos estructurales de la parte interna de este pabellón que encarna la vocación empresarial de la Cartuja post Expo.

Durante la muestra, Italia ofreció contenidos que pasaban por cuatro grandes bloques temáticos: el Cosmos, La Cultura, La Técnica o la Medicina, a través del Cuerpo humano.

En ese sentido figuró una selección de escultura clásica, con piezas de Miguel Ángel. Eso sí, ni la Piedad ni el Moisés conformaron la lista, pese a su anuncio oficial por parte de la Organización y el Arzobispado, respectivamente.

X… de México

En el antiguo Pabellón de México se mantiene la X, pero también el mástil que izaba la bandera nacional / Archivo - F. Piñero

En el antiguo Pabellón de México se mantiene la X, y también el mástil que izaba su bandera  / Archivo – F. Piñero

Era imposible pasar de largo. Una X doble, de 18 metros de altura, servía de indicativo para un pabellón en el que el país latinoamericano enseñaba su historia, desde la etapa precolombina, al tiempo en que fomentaba la integración y el crisol cultural. Precisamente con la X, que también figuraba en otros detalles como los pomos de las puertas.

Todo el edificio emulaba un templo azteca plano, aunque la tradición tomaba más cuerpo en las maquetas de históricas ciudades y pirámides del pasado mexicano. O con la cabeza olmeca, las danzas folklóricas representadas en su interior, o las trajineras (pequeñas embarcaciones) de Xochimilco. De nuevo con X.

La idea inicial era trasladarlo a México una vez acabada la Expo, sin embargo, y con la condición de mantener ciertos elementos ornamentales, el edificio permaneció en Sevilla donde ha sido sede de empresas como Sevilla TV o Giralda TV, o las actuales, Endesa y Cartuja Producciones.

Por cierto, con la X también buscaban recordar que, tal y como explica la Real Academia Española, es aconsejable escribir de esta forma tanto el nombre del país como sus adjetivos derivados, y no con J.

Y… de escalera de la Yuca (Naturaleza)

El umbráculo, rehabilitado en 2010, creaba el ambiente húmedo de la selva amazónica / Archivo - F. Piñero

El umbráculo, rehabilitado en 2010, creaba el ambiente húmedo de la selva amazónica / Archivo – F. Piñero

Frente a la puerta Este del Monasterio de la Cartuja, en la avenida de los Descubrimientos, se encuentra la escalera de la Yuca, eje de los tres niveles que, durante la Expo 92, conformaban el área del Pabellón de la Naturaleza.

El edificio propiamente dicho simulaba una selva amazónica, apoyada también en proyecciones audiovisuales. Aunque el plato fuerte era el Jardín Americano, con más de 600 especies diferentes de origen latino.

Lo gestionaba el programa Raíces, que buscaba que los países iberoamericanos enviaran especies autoctónas como la caoba, las orquídeas, o la hojancha, para trasplantar en Sevilla. Cuba, por ejemplo, envió 241 ejemplares de 127 especies diferentes.

Tras 17 años de abandono, la CHG y el Ayuntamiento recuperaron esta zona verde, para lo que hubo que volver a traer las plantas, unas 400 especies, totalmente destruidas. Se recuperó el ambiente húmedo del umbráculo, los lagos y cascadas, y hasta se creó un aula bioclimática.

5 años después, la situación, aunque no tan trágica, recuerda más a la época del ostracismo que a ese «floreciente» 2010 y sus varios millones de euros invertidos en recuperar el lustre olvidado. Lamas partidas, sistemas de agua sin funcionar y suciedad constante. Ah, y ni rastro del Aula.

Z… de Zimbabwe (Plaza de África)

La Plaza de África, hoy sede de la CEA, es uno de los edificios de la Expo 92 que mejor se conservan / Archivo - F. Piñero

Plaza de África, hoy sede de la CEA, es uno de los edificios de la Expo 92 que mejor se conservan / Archivo – F. Piñero

Al igual que ocurriera con el grueso de estados de América Latina, el continente africano aglutinó en un único pabellón a numerosos países del África «negra», pues la vertiente árabe contó con edificios propios como el de Omán, Emiratos Árabes o Arabia Saudí, por citar algunos.

En el pabellón que diseñaran Álvaro Navarro y Miguel M. de Castilla, se dieron cita Angola, Cabo Verde, Camerún, Costa de Marfil, Gabón, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Kenia, Mozambique, Nigeria, Santo Tomé y Príncipe, Senegal y el que encabeza este bloque, Zimbabwe.

Cada uno presentó su esencia a través de la cultura, la tradición, la artesanía o la estrategia económica.

Se da la circunstancia de que fue la propia Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), actual «huésped» del edificio, la que encargó su construcción, disponiendo su llegada como propietaria una vez concluida la Expo 92.

Salvo por la lógica transformación en usos de oficina en su interior, se trata de uno de los pabellones que menos ha alterado su fisonomía, que, por otra parte, se presenta en un buen estado de conservación salvo en los dos pequeños estanques de la zona inclinada.