Aparentemente inadvertido, el pretil de la calle Betis se ha convertido en el centro de todas las miradas desde el desgraciado accidente acaecido hace unos meses cuando fallecía la joven polaca de 23 años tras precipitarse al vacío y caer sobre la zapata. Desde entonces, este lugar ha sido objeto de polémica. Su seguridad se ha puesto en tela de juicio y hace unos días la Comisión Provincial de Patrimonio autorizaba el vallado para mayor protección.

Será la primera vez desde hace doscientos quince años que este enclave cuente con un elemento añadido ubicándose en el entorno del puente de Triana, declarado Bien de Interés Cultural (BIC). «El banco de piedra, que no sé por qué llaman «pretil» o «poyete», data del mismo año 1799, que es cuando se construye el murallón de defensa formando parte de la obra. Las subidas de la rasante de la calle dejó algún tramo con el asiento a la altura del suelo», explica el escritor trianero Ángel Vela.

Más de dos siglos de historia que han permanecido impasibles junto a uno de los monumentos más emblemáticos del arrabal. «En las primeras imágenes donde aparece el pretil del malecón en diversas épocas, desde su construcción hasta los primeros lustros del siglo XX, se aprecia que la altura del pavimento de la calle Betis casi no ha registrado alteración alguna», manifiesta el escritor Nicolás Salas.

El pretil de la calle Betis, más de doscientos años de historia

Finales del s.XIX-principios del s.XX. / ABC

Hasta su actual denominación, la calle Betis siempre ha estado apellidada por el mismo río que la abraza de forma paralela. En 1433 era nombrada como la calle del Río, para pasar a ser un siglo más tarde Vera del Río. Sería en 1691 cuando se identifica como Orilla del Río y en 1821 como Acera del Río, hasta que en el año 1859 adquirió su actual nomenclatura, según detalla el Diccionario Histórico de las calles de Sevilla.

«Adoquinada y acerada en 1906, asfaltada en 1933 y terriza a finales de la centuria decimonónica, por entonces todavía la calle Betis llegaba hasta cerca del convento de Los Remedios. Ya era realidad la famosa escalerilla que unía la calle con la plaza del Altozano, llamada popularmente de Tagua, como recuerdo de Baldomero Tagua, el contratista que construyó a partir de 1799 el malecón», apunta Nicolás Salas.

Escenario marinero

Quizás en la calle Betis se contempla el escenario más marinero de la ciudad que alberga, además, importantes edificaciones. Antiguas casas, algunas con llamativos colores en sus fachadas -extendido en otras zonas portuarias- que aportan un toque singular y una característica estampa. Entre ellas destaca la Casa de las Columnas -actual Centro Cívico de Triana-, y antigua Universidad de Mareantes. Del siglo XVI fue el convento del Espíritu Santo, en cuyo solar se edificó a mediados del siglo XIX el actual colegio de Cristo Rey. Y para quienes deseen pasear a nivel del río, en su primera mitad dos escaleras permiten descender hasta el mismo Guadalquivir.

También fue muy conocido el quiosco de Noé, situado donde hoy se encuentra la comisaría de Policía. Aunque esta vía no ha estado exenta de sucesos, ya que cerca del Puerto Camaronero existían los molinos de pólvora, en los que se produjeron varias explosiones, la más importante en 1850.