Una joya renovada para incentivar la programación artística trianera. Ese ha sido el objetivo de la remodelación que en los últimos meses se ha llevado a cabo en un singular espacio: el teatro del colegio José María del Campo. Tras meses de trabajo y 175.000 euros de inversión, este tesoro del arrabal está a punto de abrir sus puertas para deslumbrar al público.

El artesonado, la solería o el espacio escénico han sido algunos de los elementos remozados por el Ayuntamiento de Sevilla para que este enclave sea un lugar «de uso y disfrute para Triana», pues además de prestar servicio al centro educativo ubicado en Pagés del Corro, también se abrirá como teatro al público. Se recupera así este patrimonio, obra del arquitecto Aníbal González, que contribuirá a la oferta cultural del barrio.

Un espacio deslumbrante cuya obra ya ha finalizado y apenas quedan pendientes unos arreglos menores como nuevas cortinas o reparación de bambalinas que se ejecutarán en los próximos días, según apuntan fuentes municipales. «El colegio organizará unas jornadas de puertas abiertas para dar a conocer el remozado teatro pero las fechas y el modo no depende del Consistorio, lo decidirá el centro educativo», añaden.

En total se han instalado 82 butacas, «y no se ha utilizado el mobiliario del Lope de Vega por motivos económicos, ha habido disponibilidad para las nuevas y por motivos de accesibilidad, pues el colegio quería que cinco filas fuesen desmontables y con las del Lope de Vega no era posible», aseguran desde el Ayuntamiento.

Y es que, en pleno centro de Triana, se encuentra una de las obras más emblemáticas del famoso arquitecto referente del regionalismo sevillano. El antiguo colegio Reina Victoria, denominado José María del Campo desde 1934, «es un proyecto que realizó gratuitamente Aníbal González, e iniciativa de Cayetano Luca de Tena, inaugurándose el edificio en marzo de 1909», según apunta tras un laborioso ejercicio de documentación el trianero José Luis Jiménez. El Rey Alfonso XIII y su esposa la Reina Victoria Eugenia fueron los encargados de inaugurarlo, pues fue el regalo de bodas que la ciudad de Sevilla les hizo.

Este edificio se convirtió en «un referente nacional y el primer edificio escolar en Sevilla en funcionar como escuela graduada, realizándose tanto la redacción del proyecto como la ejecución de las obras en tiempo récord. Aníbal González estuvo pendiente del menor de los detalles, llegando incluso a proyectar los pupitres», añade.

En un principio fue escuela de niños y niñas, teniendo cada grupo un director/a; de los niños fue D. José Mª del Campo y de las niñas Dña. Carlota de Castro, según explica el centro educativo en su página web. «Durante la Republica se denominó Colegio Triana, y tras la muerte de D. José Mª del Campo adquiere su actual nombre», manifiestan.

Otras reformas

No es la primera vez que se realizan obras en el centro. Según el informe del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, «en el año 1928 se renovaron los locales de aseo y en 1929 se incorporaron la cantina y las cocinas; se restauraron las bóvedas dañadas que formaban el piso de planta baja sobre el sótano y se habilitaron locales en dicho sótano para instalar, además de la cocina, dos comedores. Se construyó también un taller de cerámica en el patio de niños para suplir el que existía en el sótano y que se había convertido en comedor».

Más de 100 años después esta construcción pervive en Triana como un símbolo más de su idiosincrasia. Una de las estancias más destacadas y de un importante valor cultural y artístico es la «biblioteca popular con acceso independiente desde la calle, que se corresponde con lo que actualmente es el teatro», apunta Jiménez.

Y en breve, este afamado teatro volverá a abrir sus puertas al servicio cultural del barrio, conservando así impecable una de las dos huellas arquitectónicas que Aníbal González dejó en Triana.