Rotulada en cerámica luce la calle Justino Matute, una angosta vía ubicada en una de las principales zonas del barrio de Triana, entre Evangelista y San Jacinto. La historia del nombre de esta calle está ligada a la historia del barrio que la acoge en su nomenclátor. Justino Matute y Gaviria, (Sevilla, 1764-1830) es autor de una obra a la que muchos denominan la «Biblia» del arrabal: «Aparato para escribir la historia de Triana y de su Iglesia Parroquial». Un libro que el periodista trianero Ángel Vela y otros muchos, califican como «imprescindible para conocer la magnitud de nuestro barrio» y que le hizo merecedor de dar nombre a esta vía. Se convertía así la historia de Triana en la razón de ser de la calle Justino Matute.

En el año 1859 se inscribió como Matute, pasando a rotularse con el nombre completo de este destacado historiador, periodista y escritor décadas más tarde, concretamente en el año 1916. Justino Matute estudió Filosofía en la Universidad de Sevilla para continuar luego con la carrera de Medicina. Fue también editor de periódicos, ya que fundó el Correo de Sevilla que alcanzó los 487 números, abarcando desde 1803 a 1808, y en el que participaron escritores pertenecientes en su gran mayoría a la Academia Particular de Letras Humanas de Sevilla.

Fue catedrático de Retórica de la Universidad, y con la Guerra de la Independencia, Justino Matute se volvió «afrancesado» junto a muchos de sus amigos y apuntan que escribió poemas a favor de los invasores. Su amigo Sotelo llegó desde Madrid acompañando a José Bonaparte y fue entonces nombrado Prefecto de Jerez, donde publicó y dirigió un diario «afrancesado». Tras la huida de José I, Justino Matute, aunque aseguran que tuvo una «conducta intachable», se presentó ante las autoridades, fue enjuiciado, arrestado en su casa y condenado a prisión, de donde no salió hasta finales de 1814 gracias al perdón real.

Este historiador ha dejado un amplio legado literario con numerosas obras y estudios. Pero sin duda, para Triana, la obra más importante es la que narra y explica las memorias de un arrabal que cada día lo recuerda gracias a esta pequeña gran vía.