Fernando Soto, Manuel Arellano, José Mensaque, Manuel Rodríguez, Manuel Carriedo… Triana presencia en el último tercio del siglo XIX el resurgir de la cerámica, arte estrechamente vinculado a este barrio sevillano desde tiempos inmemoriales. Esa época dorada encuentra su síntesis en un edificio singular de la calle San Jacinto, la Casa de los Mensaque, que por albergar el trabajo de los mejores ceramistas de esa era constituye un simpar catálogo cerámico de Triana.

Puede que el origen del idilio entre Triana y la cerámica esté en la invasión musulmana, en la época mudéjar o en el Renacimiento pero, por el momento, el último capítulo de esta historia se da gracias a figuras como José Gestoso o Antonio María de Orleans, Duque de Montpensier, o puede que como respuesta a la todopoderosa fábrica de loza inglesa de La Cartuja de Carlos Pickman. Ya sea de una forma, de otra o como resultado de ambas, en los últimos compases del siglo XIX la excelencia en el arte de la cerámica sevillana se asocia al apellido Mensaque.

Detalle de la Casa de Mensaque

Desde que José y Enrique Mensaque se asocian con Fernando Soto en 1888 consiguen hacerse con primorosos artesanos de la talla de Los Arellano. Padre e hijo pasan a engrosar la nómina de trabajadores de esta nueva sociedad y dicen adiós a sus empleos en La Cartuja, con quien los Mensaque pugnan por hacerse con la gloria de ser los mejores. Ese litigio se ve en encargos como el palacio de los Montpensier en Sanlúcar de Barrameda o en la casa de los Camino de la calle Castelar. Ambas «contiendas» se saldan de forma desfavorable para la fábrica de Pickman.

El auge de Mensaje y Soto llevan a los primeros a proyectar una casa en Triana en la que atestiguar su buen hacer. Para lo cual vuelven a seducir a otro trabajador de La Cartuja, el gran ceramista Manuel Rodríguez y Pérez de Tudela, uno de los más influyentes para generaciones venideras.

Detalle de la Casa de los Mensaque

La Casa de los Mensaques, como se conoce en Triana, alberga sobrados ejemplos del buen hacer de estos ceramistas. Desde su entrada, donde se pueden ver desde el «Clavo de Santa Ana o «Azulejo de Santa Ana», un tema clásico sevillano de estilo renacentista, según explica Martín Carlos Palomo en su página web; a escenas de cacería al más puro estilo inglés en el comedor de invierno. Este último elaborado por Manuel Rodríguez y Pérez de Tudela.

El mismo autor pintaría «La fiesta de los gatos» para el comedor de verano. La pieza consiste en un alicatado realizado en azul cobalto en el que se representan «temas de fábula con paneles alusivos a la naturaleza», según detalla Martín Carlos Palomo. Del edificio llama la atención la escalera que conecta la planta baja con la primera, diseñada por Fernando Soto e inspirada en modelos del siglo XVI de la Casa de Pilatos y del Alcázar. Precisamente de Salón de Carlos V del Real Alcázar está tomado el esquema compositivo del zócalo del patio del edificio.

Detalle de la Casa de los Mensaque

El edificio, concebido como vivienda para Miguel Mensaque Colmenero y Dolores Mensaque y Vera, acabaría en manos de un banco. Este cambio de propiedad haría pender sobre el inmueble la idea de demolición, una circunstancia que se evitó gracias a la mediación del alcalde Luis Uruñuela y el por aquel entonces delegado de Triana Francisco Álvarez. La Casa de los Mensaque pasó a ser de titularidad municipal hasta la actualidad, que alberga la sede del Distrito Triana.

Fotografías: Martín Carlos Palomo