La expectación de su apertura ha sido tal que desde su inauguración oficial el pasado martes, el Museo de la Cerámica de Triana ha atraído un flujo constante de visitas. Los tesoros de este arte milenario que visten las salas y plantas que lo componen, han despertado la curiosidad de propios y turistas. Lo que pretende convertirse en un centro cultural de referencia en la ciudad, muestra el oficio del barro, su seña de identidad, en su máximo esplendor. Y es que ubicado en un enclave singular, en la antigua fábrica Cerámica Santa Ana en la calle Antillano Campos, preserva numerosos elementos originales.

Así, el visitante podrá conocer las antiguas instalaciones fabriles, una colección permanente de cerámica, el centro de información sobre el barrio de Triana, exposiciones temporales, y una sala donde se proyectan reportajes y entrevistas con artesanos. Durante todo el recorrido los paneles informativos explican la historia de esta tradición alfarera en el barrio. Joyas inéditas que por fin ven la luz en el centro del arrabal, en este Centro de Interpretación auspiciado por la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Sevilla y la Confederación de Empresarios de Sevilla. Una muestra que confirma la relación inquebrantable entre Triana y la cerámica y que mostramos a continuación a través de las siete piezas más relevantes.

Las siete piezas más relevantes del Museo de la Cerámica de Triana

Almágenas. El primer elemento que da la bienvenida el visitante nada más acceder al museo son las almágenas. Una terminación de origen islámico que a simple vista no descubre su significado. Se trata de grandes recipientes donde eran almacenados los pigmentos ya preparados para que el pintor pudiera desarrollar su obra. Estas enormes vasijas de barro que se conservan, contenían las sustancias que darían color a las creaciones artesanales. Cada una comprendía un color diferente según indicaban sus inscripciones.

Las siete piezas más relevantes del Museo de la Cerámica de Triana

Mufla. Así se conoce a este tipo de horno que alcanza temperaturas especiales para la cocción del barro. Ubicado en el patio de la mufla, constituye uno de los elementos originales más destacados de esta muestra. En su interior se cocían delicadas piezas artísticas que precisaban de condiciones y temperaturas especiales, estando compuesto además por una cámara de cocción aislada de los gases y los humos de la combustión. También se conservan formando un peculiar paisaje las chimeneas de estos antiguos elementos. Desde la primera planta, y a través de la celosía cerámica, se observan estos conductos por los que, dependiendo del color del humo, se conocía el punto de cocción de la cerámica. «Si era amarillo es que ya estaba listo, y rojizo indicaba que necesitaba más tiempo de cocción. Las candelas alcanzaban hasta un metro de altura», explica Rafael, uno de los guías del museo.

Las siete piezas más relevantes del Museo de la Cerámica de Triana

Solera de molino. Casi inadvertida por estar ubicada en la profundidad, esta piedra enorme que era la parte baja y fija de un viejo molino fue encontrada durante las excavaciones del solar. Aquí eran molidos los componentes del esmalte, gracias a otra piedra giratoria que rodaba sobre ésta impulsada por tracción animal. En este mismo enclave se observa la alcatifa, la parte más baja del horno desde la cual se introducía la leña en la cámara de combustión y que estaba excavada en la tierra sin cubrir. Aquí destacan dos azulejos que llevan los nombres de los populares toreros Belmonte y Gallito.

Las siete piezas más relevantes del Museo de la Cerámica de Triana

Tinaja y brocal de pozo. La zona que concentra la parte más antigua de la cerámica, de la época medieval, está íntegramente vinculada al agua y a la cultura almohade, cuyo imperio abarcó ambas orillas del Mediterráneo occidental en el siglo XII. Para estos pueblos el agua era un elemento valioso y purificador. Por tanto, dejando entrever el carácter simbólico, se muestran sus huellas mediante un brocal de pozo, una esquina de alberca y una tinaja con su reposadero, todos datan del siglo XII-XIV.

Las siete piezas más relevantes del Museo de la Cerámica de Triana

Retablo de Jesús del Gran Poder. Impresionante por su gran tamaño -200 x 180 cm- es el panel de azulejos con la imagen de Jesús del Gran Poder que preside uno de los espacios museísticos. Pertenece a la colección municipal del Ayuntamiento de Sevilla y fue pintado en 1903 por Manuel Arellano. Anteriormente se conservaba en la Fábrica de Cerámica Santa Ana, y éste es el resultado tras la restauración.

Las siete piezas más relevantes del Museo de la Cerámica de Triana

Colección Carranza. Se trata de una colección privada de Vicente Carranza, compuesta por platos, jarras, lebrillos y una tinaja. Se aprecia aquí un uso más doméstico de la cerámica, con la decoración denominada de montería que reflejan animales, asuntos anecdóticos y viejas costumbres.

Las siete piezas más relevantes del Museo de la Cerámica de Triana

Paneles publicitarios. En el lugar donde se le rinde homenaje a las ya desaparecidas fábricas de Triana, en una extensión de más de 5 metros, se expone un conjunto de paneles y azulejos publicitarios procedentes de Cerámica Santa Ana. Grupos escolares, excursiones, nombres propios o villas, son solo algunos de los motivos que conforman este impresionante mural en el que se mezclan diferentes técnicas.

Horario Museo de la Cerámica

Martes a sábado de 10 a 14 h. y de 17 a 20 h.

Domingos, festivos y horario reducido de 10 a 15 h.

Horario reducido: Semana Santa / Feria / 24 y 31 de diciembre

Cerrado 1 y 6 de enero, 25 de diciembre y Jueves y Viernes Santo

Dirección: C/ Antillano Campos 14

Visitas guiadas cada hora en punto. Entrada gratuita