Entrar o salir de Triana cada día conlleva, para muchos, una liturgia muy especial. El fervor con el que los devotos se santiguan al pasar frente al humilladero es una imagen que se repite a diario decenas de veces. Es un rito de paso que aúna fe y tradición. La Capilla de la Virgen del Carmen, ubicada en el Puente de Triana, alberga a la patrona del mar y de la Armada Española, protectora de pescadores, que despierta gran devoción e interés más allá del arrabal.

Este peculiar y pintoresco edificio es todo un símbolo en Triana. A pesar de sus reducidas dimensiones, es un punto de referencia para localizar la Plaza del Altozano e, incluso desde la orilla de Sevilla, el final de Puente de Isabel II. Pero, ¿por qué es conocida popularmente como «el mechero»? Tan sólo hay que retrotraerse en el tiempo para comprobar que su fisonomía guarda una gran similitud con los antiguos mecheros de yesca, que funcionaban con esa materia seca y fácilmente inflamable. Nada más hay que ver la imagen del artilugio que se usaba a modo de encendedor, nada que ver con los de la época actual.

¿Por qué a la Capilla del Carmen se le llama «el mechero»?Un icono del barrio de Triana y una de las últimas obras del arquitecto Aníbal González, la tercera de carácter religioso que realizaba. La historia de este singular «mechero» se remonta al siglo pasado. Fue construida desde 1924 a 1928 y es sede de la Hermandad de gloria Nuestra Señora del Carmen, aunque la crónica de su emplazamiento comienza mucho antes de su construcción. El informe de Patrimonio Inmueble Arquitectónico de la Capilla de la Virgen del Carmen, aportado por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), recoge la descripción de este edificio, compuesto de dos pequeños elementos: una capilla cilíndrica rematada por una cúpula que se une a una torre campanario mediante un cuerpo rectangular que sirve de acceso al edificio.

Este singular monumento está apoyado sobre el tablero del Puente de Triana y una parte, sobre el Mercado de abastos. Con proporciones perfectamente ajustadas y encajadas en el lugar que se ubica, este edificio es de arquitectura regionalista según describe el informe. Como no podía ser de otra manera, la cerámica está muy presente en tanto en el exterior como en el interior de la capilla. En la decoración cerámica, el informe apunta que colaboró el ceramista Emilio García García, mientras que el altar y el zócalo interior fue realizado y donado por la cerámica Montalván.

Veneración diaria

El horario de la Capilla es de lunes a sábado de 10 a 13 horas pero la veneración a la imagen del cuadro de la patrona de los marineros con el niño Jesús, con sendas semicoronas de planta donadas por un hermano, es diaria, todos los días del año, gracias a las rejas que abre el espacio de la capilla hacia el exterior y desde donde se puede divisar perpetuamente la archiconocida pintura.

Decenas de devotos, turistas y curiosos se acercan cada día a la pequeña sacristía, o simplemente pasan junto a la famosa capilla contemplando el cuadro de la imagen y persignándose. Una obra que alberga tantas historias a pesar de sus reducidas dimensiones. Es más que una Capilla. Es el recuerdo religioso constante, visible más allá del arrabal, un símbolo que atrae a cientos de devotos. Un emblemático edificio que el viandante no puede evitar contemplar cuando cruza por el Puente de Triana.