Hablar de la calle San Jacinto es nombrar directamente a Triana. Constituye una de las arterias principales, si no la que más, que cruza el arrabal con una longitud de casi 700 metros. Pasear por esta vía es respirar el barrio puro, desde San Martín de Porres hasta el Altozano, con extremos tan dispares que concentran la zona peatonal versus el tráfico rodado.

Esta vía recibe su nombre por el convento de San Jacinto, de la Orden de los Dominicos, cuya iglesia se erige en la confluencia con Pagés del Corro desde el siglo XVII y en la que estuvieron en su época las hermandades de La Estrella, de la Esperanza y del Rocío. Sin embargo, fue a partir del año 1868 cuando la calle adquiere esta nomenclatura en toda su extensión, pues hasta entonces sólo una parte de la vía era denominada como tal, ya que el primer tramo, desde el Altozano hasta Pagés del Corro se llamó Santo Domingo.

Pero este antiguo camino a San Juan de Aznalfarache, que surgió a raíz de la construcción del puente de barcas en el siglo XII, «coqueteó» con otros nombres en el nomenclátor sevillano entre 1911 y 1936, suprimiendo el de San Jacinto. Así, el teniente de alcalde Manuel Carriedo o el filósofo y político alemán Carlos Marx dieron nombre a esta vía en ese franja de tiempo, recuperando posteriormente su denominación actual.

Edificios relevantes

Poco a poco se urbanizó esta zona desapareciendo las diversas huertas que la componían. Además de la iglesia de San Jacinto, construida sobre la antigua ermita de la Candelaria, existen otros edificios relevantes que quedarán en los anales de la historia del barrio. La Hispano Aviación y Construcciones Aeronáuticas -arquitectura representantiva de los edificios industriales de principios del siglo XX-, la Casa de Socorro y la Tenencia de Alcaldía -edificios regionalistas-. Concretamente, el edificio que hoy alberga la sede del Distrito Triana, es uno de los más representativos de la cerámica en el arrabal pues ahí estuvo la conocida fábrica Casa de los Mensaque. Otro de los míticos talleres de azulejos que se ubicaron en la calle San Jacinto fue el de Ramos Rejano.

Cabe destacar la capilla de la Hermandad de La Estrella, que se ubica en la que desde hace escasos años es la zona peatonal. Asimismo, la actividad comercial tan importante en este lugar de Triana «se constata por la existencia desde 1850 del llamado Portazgo del Tardón, a la altura de Justino Matute, para el cobro de aranceles».

Sin duda, la calle San Jacinto es arteria fundamental en el barrio de Triana, y una de las más transitadas. También ha sido comentada en obras literarias como en la biografía de Belmonte de Chaves Nogales.