Triana pasea en el tiempo sin perder un ápice de su esencia. Ni los cambios urbanísticos o arquitectónicos han conseguido empañar la idiosincrasia de este lado del río que en su día fue denominada Trajana. Un semblante único y férreo que conserva a pesar de las vicisitudes. Pero inevitablemente, el arrabal del siglo XXI que se refleja en el Guadalquivir difiere de aquella Triana del ayer. Las riadas, los carruajes por el puente, los corrales de vecinos, la torre del reloj, son reminiscencias de antaño que evocan a una Triana pura.

En un «paseo» por siete estampas de Triana para el recuerdo se muestra el barrio de antaño. Instantáneas de una Triana en blanco y negro que rememora este paraíso, un lugar que destila historia y arte en cada rincón.

Siete estampas de Triana para el recuerdoUno de los símbolos de Triana, la Capilla de la Virgen del Carmen, ubicada en el puente de Triana. Un peculiar y pintoresco edificio, de reducidas dimensiones, que guarda gran similitud con los antiguos mecheros de yesca, de ahí que sea conocida popularmente como «el mechero». Esta construcción de Aníbal González, una de las dos joyas arquitectónicas que legó a Triana, alberga a la patrona del mar y de la Armada Española, protectora de pescadores, y siempre ha despertado gran devoción e interés incluso más allá del arrabal. En la parte izquierda de la imagen se ubica el mercado de Triana, instalaciones construidas a finales del siglo XIX, y que fueron reformadas dando lugar a las actuales a finales de los 90. En aquella época hubiera sido impensable contemplar en el «skyline» o panaroma urbano de Sevilla la Torre Pelli de fondo que se erige hoy día.

Siete estampas de Triana para el recuerdoLa popular plaza del Altozano es el corazón del arrabal. Se denominó así por ser un lugar elevado. El escritor Ángel Vela lo describe como «foro o mentidero del barrio, la plaza mayor de la comunidad a la que no le faltaba un detalle: Capilla, relojes públicos y hasta un edificio con porte de Ayuntamiento». La imagen de este emplazamiento hace un siglo nada tiene que ver con la actual. Las instantáneas de la época reflejan esa plaza con sabor y olor a pueblo, que contaba con la originaria torre del reloj, con dos esferas -una miraba hacia el Altozano y otra hacia el puente- para que no le faltara ni un segundo de su tiempo al arrabal a mediados del siglo XIX.

Siete estampas de Triana para el recuerdoLos corrales de vecinos eran la seña de identidad de este barrio. La vida de Triana giraba en torno a ellos, en este patio donde convivían las familias que allí habitaban. El cantaor y poeta Eugenio Carrasco «El Perlo de Triana», fallecido el pasado año, se crió en la calle Rosario Vega y siempre recordaba «las muchas fiestas que se hacían, había una hermandad muy buena entre los vecinos, entre payos y gitanos, a pesar de la posguerra, la alegría lo superaba todo». El artista añoraba esas vivencias en las casas de vecinos cuando «Triana era Triana».

Siete estampas de Triana para el recuerdoLos vecinos del arrabal se acostumbraron a ver esta estampa «veneciana». Calles convertidas en «canales» debido a las constantes riadas que sufrían debido a las crecidas del río Guadalquivir. Algunas de ellas muestran en azulejos la altura a la que llegó el agua. Ya en la época del puente de barcas, cuando existía la figura de los barqueros para cruzar de una orilla a otra de la ciudad, las conexiones se veían interrumpidas cuando azotaba el temporal o las riadas.

Siete estampas de Triana para el recuerdoDesde esta perspectiva se observa una de las vías más populares no sólo del arrabal trianero sino también de la ciudad de Sevilla: la calle Betis. Desde la Plaza del Altozano hasta la Plaza de Cuba, Betis parece inagotable, como el Guadalquivir que constantemente la circunda en una de sus aceras. Hasta su actual denominación, esta calle siempre ha estado apellidada por el mismo río que la abraza de forma paralela, adquiriendo su actual nomenclatura en 1859. Quizás es el escenario más marinero de la ciudad que alberga, además, importantes edificaciones.

Siete estampas de Triana para el recuerdoTriana se engalana en una de sus fiestas más tradicionales: el Corpus Christi, conocido popularmente como el Corpus Chico. Por las calles más próximas a la Parroquia de Santa Ana procesiona esta Hermandad Sacramental, la segunda con más antigüedad en la procesión del Corpus de Sevilla. Organizado por la Hermandad Sacramental de la Esperanza de Triana, la Custodia se conserva en la iglesia de Santa Ana. Altares y exornos en los balcones visten las vías por las que discurre el cortejo.

Siete estampas de Triana para el recuerdoEs el cordón umbilical que comunica a un barrio con su ciudad. El puente de Triana -denominado puente de Isabel II- se inauguró en 1852. Compuesto de hierro y piedra, se considera el puente de hierro más antiguo de España y paradigma de la arquitectura industrial del siglo XIX. El cambio más significativo de fisonomía del puente a lo largo de toda su historia se produjo al adquirir las aceras voladas para los peatones y, posteriormente, al reemplazar el tablero original por uno autoportante, obteniendo condiciones óptimas para el tránsito y la seguridad. El puente incluso cerró al tránsito durante dos años, y en 1977, tras ser reforzado, se inauguró de nuevo para su uso. Y es que estuvo a punto de ser destruido para construir uno nuevo en su lugar, por lo que para su conservación, fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1976.