De un paseo por la historia a los fogones. De un puesto a otro para convertir los productos frescos, a pocos metros, en exquisitos manjares. El Mercado de Triana, ubicado en la plaza del Altozano, acoge entre su variada oferta un singular «género»: un taller andaluz de cocina. Pero aquí, el turismo y la gastronomía están condimentados con un toque de originalidad. ¿Se imaginan pasear entre la carne, el pescado y la verdura conociendo la historia de este enclave, recibiendo consejos sobre los mejores productos y acabar cocinando un menú que podrá degustar?

Ahora es posible cocinar en el propio mercado. Esa es la iniciativa que desde hace casi dos meses han puesto en marcha María y José Manuel, dos profesionales del ámbito del turismo y el marketing alimentario. Y en esta «atractiva ubicación», en pleno arrabal, ofrecen una interesante y culinaria experiencia a propios y foráneos. Si bien es cierto que en los últimos años esta histórica plaza de abastos se ha posicionado como uno de los mercados con una gran oferta heterogénea, albergando no sólo los tradicionales puestos de frutas o verduras, sino también novedosos locales que aportan esa pincelada de distinción. Desde una ostrería, fáUna ruta por el Mercado de Triana que acaba entre fogonesbrica de cerveza… hasta una sala de teatro.

Y es que pasear por este espacio se ha convertido en un festival para los sentidos que aúna tradición y vanguardia. Por ello, según afirma José Manuel, «no hubiera soñado con un sitio mejor para ubicar una escuela de cocina, donde defendemos los productos andaluces en una ubicación excepcional. Es un barrio con mucha historia y no es un mercado artificial, es auténtico y donde la gente compra».

Aquí han instalado a lo largo de sus tres módulos, desde el 75 al 77, una amplia y moderna cocina que hace las delicias de los viandantes. «No tiene cristales y cuando se echa el pollo en la paellera aparecen decenas de personas alrededor porque no están habituados a ver una cocina dentro del mercado y genera interés», señala María.

Elegir, comprar…y a cocinar

Ofertan, quizá «para un público más local», talleres tematizados de sushi, cocina oriental, pasta fresca, para celíacos, etc., impartidos por un chef profesional. Pero se están convirtiendo en una actividad turística muy demandada por el público extranjero, ya que al tiempo que visitan monumentos conocen la cultura y gastronomía del lugar. «Por la mañana tenemos talleres de cocina para ellos y media hora antes les acompañamos dando una vuelta por el mercado, les contamos la historia de este lugar, visitamos muchos puestos explicándoles los productos, los ingredientes que vamos a necesitar. Incluso si no compramos en algunos de ellos también nos paramos y les explico, siempre en inglés, la diferencia entre los jamones, cómo vive el cerdo, qué es la manteca colorá, y les muestro además las nuevas iniciativas que han surgido en el mercado», añade.Una ruta por el Mercado de Triana que acaba entre fogones

La chirimoya es el producto que «nadie suele conocer y, aunque no la usemos en el menú, compramos algunas para que las prueben». Y tras hacer de cicerone y comprar entre los coquetos y tradicionales puestos, toca cocinar. En su mayoría «canadienses y australianos», todos quedan deslumbrados ante los platos que elaboran al más puro estilo andaluz: salmorejo, espinacas con garbanzos y paella, entre otros. «El chef les explica paso a paso y tras finalizar, se comen lo cocinado. Quedan encantados, viven una experiencia educativa, e incluso aseguran que es la mejor paella que han probado. Les damos la receta para que consigan repetir en casa», comenta satisfecha María.

Según apunta José Manuel, «no nos consta que exista en España una escuela de cocina dentro de un mercado de abastos». Y es que este emplazamiento les permite hacer esas visitas guiadas para abrir boca antes de ponerse el delantal. Una deliciosa experiencia que muchos buscan practicar entre amigos, en pareja o en familia. Y que siempre consigue dejar un buen sabor de boca.

Fotografías: Maral Fotografía