«El mercadillo». Eso es lo que se le viene a la cabeza a la mayoría de los sevillanos cuando se pregunta por el Charco de la Pava. Pero la denominación abarca aún más: hay instalaciones deportivas que llevan dicho nombre, se utiliza en las conversaciones sobre las posibilidades de traslado de la Feria, los jóvenes hablan de «botellonas» en el Charco de la Pava e, incluso, se usa en términos oficiales.

Sin embargo, ¿sabes de dónde proviene ese curioso apelativo? Su origen no es otro que la existencia de una venta, la venta del Charco de la Pava. Aunque ya desaparecida, fue muy popular durante los años 40 y 50. Grandes nombres del flamenco, como Manolo Caracol, Esteban de Sanlúcar o Antonio Mairena, actuaron en la venta, que era un punto de encuentro de la zona trianera.

A pesar de la popularización del nombre, los datos históricos indican que la venta no se encontraba en el enclave que llamamos así, sino bastante más al sur. En la zona que ahora conocemos como Charco de la Pava se encontraba un conjunto de chabolas denominado «Haza del Huesero». El autor José Mª Luján explica en el Diccionario Histórico de las Calles de Sevilla que se trataba de una especie de barriada con calles «sin denominación oficial», aunque asegura que en un plano de 1969 «aparecían con nombres de peces:  Jurel, Trucha, Barbo, Pejerrey y Perca». Además, explica que, en los años 80, los residentes «reconocían la existencia de tres calles: Central, la más importante, Seña y Virgen de los Reyes». Según especifica la misma publicación, editada por la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla, los terrenos fueron parcelados en la década de 1920, dando lugar a viviendas de autoconstrucción «de tipo marginal». 

Transformación en aparcamiento

José Mª Luján escribe que el Haza del Huesero se caracterizaba por la presencia de «cuadras, chatarrerías, vaquerizas y numerosas chabolas desde la Guerra Civil». Más tarde, debido a la «política de erradicación de estos núcleos y los estragos de las inundaciones, los desalojos se producen periódicamente y los vecinos pasan a ocupar algunos de los pisos del Polígono San Pablo o de las Tres Mil Viviendas». Finalmente, en 1991, se procedió «a su erradicación, terraplenado y nivelación para convertirlo en aparcamientos para la Exposición Universal de 1992».

Respecto a la ubicación exacta del Charco de la Pava difieren varios autores: los hay que la sitúan en la otra orilla del Guadalquivir, junto a la Vega del Rey y el Manchón, y otros que la colocan más cerca de Triana y de la Avenida de Coria. No obstante, a pesar de los cambios sufridos en el Guadalquivir debido a la construcción de la Corta de la Cartuja, entre otras, sí que queda claro a día de hoy que el enclave del Charco de la Pava, que muchas veces se utiliza para generalizar y nombrar a toda la Vega de Triana, toma su nombre de una venta que no estaba exactamente allí.

En color negro, la Vega de Triana. En rojo, la ubicación de la Haza del  Huesero. En azul, una de las posibles ubicaciones de la Venta del Charco de la Pava.

En color negro, la Vega de Triana. En rojo, la ubicación de la Haza del Huesero. En azul, una de las posibles ubicaciones de la Venta del Charco de la Pava.