Quién no ha paseado ante los escaparates de grandes firmas con el sueño de vestir algún día con primeras marcas. Prendas que no están al alcance de todos los bolsillos, máxime hoy día, cuando el cinturón en muchos casos ya no tiene más agujeros para seguir apretándolo. Sin embargo, «El armario de Eva» tiene la solución. Ubicado en Esperanza de Triana número 47, nace un novedoso modelo de negocio que permite al ciudadano de a pie comprar -y vender- ropa de «marca» a precios asequibles.

¿Cómo funciona? Pues el método es simple y peculiar. Personas que apenas han usado este tipo de prendas y que la conservan en perfecto estado en su casa, las dejan en depósito en «El armario de Eva» (armariodeva@gmail.com). Junto con la promotora de este establecimiento, Eva Ballesta, establecen un importe para ponerlo a la venta, como mínimo, a mitad de precio de lo que costó en el mercado. Y el resto, es cuestión de esperar a que llegue una compradora. De esta forma, Eva reparte la ganancia obtenida en la venta de la prenda con su propietaria originaria al 50 por ciento, lo cual revierte de forma positiva por partida doble. «Las prendas deben estar limpias, en perfectas condiciones, y es requisito que sean primeras marcas, no de hipermercados o tiendas low cost», apunta.Cómo vestir ropa de «marca» sin rascar mucho el bolsillo

Desde chaquetones, camisas, trajes de chaqueta, vestidos, zapatos, pantalones, bolsos y accesorios para la mujer hasta ropa de niña, en todas las tallas y variedad de gustos. «Todo es barato. Hay bolsos de Adolfo Domínguez por 20 euros, estando en el mercado a 60 euros. O trajes de chaqueta desde 30 euros. Recientemente he vendido un bolso de Loewe, el básico blanco y negro, por 60 euros, cuando su precio original es casi 200 euros», afirma Eva.

En este coqueto salón las marcas que predominan son Tintoretto, Zara, Adolfo Domínguez, Rosalita, Massimo Dutti, Trucco, Riverside, Custo o Balenciaga, entre otras. Lo atípico en este original negocio son los precios de las etiquetas, importes impensables asociados a este tipo de prendas. «Es una tienda de segunda mano pero es ropa seminueva, no están defectuosas ni con demasiado uso. Se trata de acercar las grandes marcas a gente que no se puede permitir el lujo de comprar un boso por 100 euros», explica esta emprendedora. Cómo vestir ropa de «marca» sin rascar mucho el bolsillo

Orígenes franceses

Eva ha encontrado en este negocio una nueva ilusión. Después de 32 años trabajando como administrativa, se quedó en paro. Viajó a Francia -país de procedencia de su pareja- para aprender el idioma y descubrió este tipo de comercios, cada vez más usuales en la zona. «Allí tiene mucho éxito, es común, yo los conocí en la parte de Burdeos. Y mi pareja me animó a que lo instalara aquí, así que lo abrí el pasado mes de julio», declara.

Así, en apenas tres meses, quienes se adentran en «El armario de Eva» van ganando confianza. «Al principio no saben muy bien de qué va, pero cuando les explicas y ven las prendas, que están en perfecto estado, se van muy contentas. Yo estoy muy entusiasmada, y en vez de quejarnos tanto de la crisis, hay que arriesgar y dejar de llorar», sentencia. Y para ello, nada mejor que poner a la venta esta «moda de reciclaje», prendas de ida y vuelta que sirven, además, para darse un capricho sin rascar mucho el bolsillo.