Con una carta variada, y en un ambiente como su propio nombre indica, «entrañable», este bar-restaurante hace las delicias del cliente con lo mejor de la gastronomía andaluza y extremeña. La Entrañable, ubicada en la calle Callao 5, ofrece una variedad para todo tipo de paladares: verduras, carnes, chacinas.

José Francisco Arias, conocido popularmente como Pepote, regenta este bar desde hace casi siete años. Aunque su experiencia en hostelería, sobre todo en tabernas, se remonta a 17 años atrás, de ahí que también atienda la taberna La Peseta, en la calle Niebla, desde hace más de dos lustros. «Aquella es una taberna pura y dura, de quesos, chacinas y panes, y aunque aquí también hay panes, pero tenemos una cocina más elaborada», explica Arias.

Así, el guiso del día es un punto fuerte en este local, como el cocido de garbanzos y alubias. Son platos elaborados que varían diariamente. Las tapas frías también están presentes para ser degustadas, pero sin duda, el plato preferido, según Arias, es la ensaladilla denominada «Martirio».

«La carta es fija pero cada día hacemos cosas diferentes, como espárragos a la flamenca, ragú de venado, empanadas caseras, espinacas, carrillá, caldereta de pollo», asegura el hostelero. El interior de La Entrañable ha sido recientemente reformado y desde hace unos meses luce un nuevo aspecto. Ahora hay una más extensa barra de madera en la que disfrutar de estos manjares, y donde cada día también se ofrecen desayunos, además de contar con algunas mesas. En definitiva, un lugar idóneo para saborear otras exquisiteces como la carne mechada al turrón, elaborada con una salsa con miel y almendras, que, al igual que el resto de salsas de la casa, es totalmente casera.

La pizarra anuncia las novedades del día, aquello que el cliente no encontrará en la carta. Aunque durante estas fiestas de Semana Santa, dispondrá de una carta eventual. Y siempre, inmerso en el mejor ambiente. «Lo más importante es que la gente esté a gusto, y sobre todo, ser honesto con el cliente», por lo que Arias resume su intención en una frase: «Que el cliente diga dentro lo que no le guste y lo que le guste lo diga fuera».

Además de buena cocina andaluza, en este bar-restaurante se puede disfrutar de obras como cuadros, láminas, fotos, que se exponen de forma itinerante en el interior. Sin duda, un lugar entrañable.