Aunque el calor de verano parece que no quiere alejarse por completo, el olor a otoño llega irremediablemente, sobre todo hasta la calle San Jacinto. La nueva estación se hace notar con el humeante puesto callejero de castañas asadas que regenta Juan José. En forma de fruto asoma poco a poco para intentar esquivar definitivamente las altas temperaturas. Proceden de puntos diferentes como Málaga, Huelva, Galicia e incluso de China, pero todas tienen algo en común: son castañas «made in Triana».

Hechas en el propio arrabal haga frío o calor porque «esto es como el que se come un helado en invierno». Provisto de su anafe de barro -hornillo portátil-, carbón y decenas de kilos de materia prima, Juan José lleva más de 40 años sacándose las castañas del fuego. Cobijado bajo su sombrilla, fija cada día sin descanso, desde las 10.30 de la mañana, su puesto en la zona peatonal de San Jacinto, en la parte más próxima al Altozano. Sus manos se tiznan cada día del color azabache para sacar las castañas del carbón, «en su punto». Son tantos los años metiendo las manos en la cazuela que ha curtido la piel, «ya estoy acostumbrado al calor y no me quemo», afirma.

Castañas «made in Triana»A dos euros el cartucho, este trabajador originario de la vecina Pañoleta de Camas llega a vender desde 15 kilos un día normal hasta 150 kilos un buen fin de semana, como el pasado con el regreso del Rocío de Triana a su capilla. El negocio lo aprendió de su padre, quien instalaba su puesto en la calle Santa Cecilia, donde también vendía él hasta hace unos años. Con el papel de estraza o periódicos hace los cartuchos para envolver las castañas, «porque así se mantienen calentitas».

Confiesa, como novedad, que es el único en Sevilla que además vende otros manjares como «batatas asadas y la mazorca de maíz, porque me la piden muchos turistas». Y es que, como asegura una de sus clientes, «nada tiene que ver la batata asada al carbón con hacerla tú misma con gas en casa». Y para no pasar un verano «seco» en el oficio, despacha higos chumbos, «para ganar para comer y pagar mi puesto, mi permiso y mis gastos».

Cómo identificar una buena castaña

La castaña para que salga «bien tostada tiene que ser fresca». Un requisito indispensable que adquiere su máximo esplendor con las lluvias. Para saber si una castaña «está buena y bien asada hay que ver que salga blanquita, tierna y que se pele con facilidad, aunque alguna que otra puede salir mala». Por eso, Juan José siempre cuida la calidad de su materia prima, «para que el cliente tenga confianza».

Mantiene esta tradición con castañas de diferentes tipos:

Castañas «made in Triana»-Tempranas: disponibles a finales de septiembre y proceden de Ronda en Málaga, «se pelan muy bien».

-Comisarias: comienzan a llegar a últimos de octubre, desde Huelva, y «son las mejores para comer, muy buenas sobre todo para tostarlas».

-Gallegas: son más tardías -en noviembre- y más caras, dulces y tiernas.

-Chinas: son las últimas de la temporada y son más duras y gruesas.

Sea cual sea su origen, este producto hace las delicias de mayores y pequeños desde septiembre hasta febrero, cuando finaliza la temporada. Castañas, sal y a remover para que se tuesten sobre el carbón. Una práctica que Juan José mantiene década tras década haga frío, calor, llueva o ventee… en pleno corazón de Triana.