En los últimos días, se han convertido en los gatos más famosos de Sevilla. Y aunque apenas se han dejado ver, su «lucha felina» ha movilizado a miles de personas en las redes sociales. Tras más de dos decadas como «inquilinos» en las inmediaciones de la Gerencia de Urbanismo, en la Isla de la Cartuja, sus cuidadores -trabajadores de esta institución- ven peligrar la supervivencia de esta colonia de felinos.

Carmen Jiménez, junto a una compañera y un jefe de servicio ya jubilado, han sido los principales pilares del sustento de estos ya populares mininos. «Siempre les hemos atendido a nivel de comida y bebida, y llevado al veterinario cuando lo necesitaban. Entre nosotros hemos compartido los gastos y no le ha costado nunca ni un euro al contribuyente ni a la gerencia», afirma. Cada mañana bien temprano, hasta hace 15 días, esta funcionaria repletaba los comederos y bebederos que ellos mismos habían dispuesto y comprado para sus amigoGatos urbanitas en peligros gatunos. Hace dos semanas, «la zona ha quedado desmantelada y ya no hay ni rastro», afirma apenada.

Estos cuidadores altruistas señalan que la dirección de la Gerencia les ha prohibido darles de comer y beber. «Siempre han estado controlados, muchos han sido adoptados tras pasar por el veterinario», aclara Carmen. Añade que no han aparecido allí por «generación espontánea», sino que incluso hay quienes los han abandonado de forma clandestina y por ello la colonia iba en aumento, hasta superar la veintena. «Ahora están desorientados y no llegan a 20. Algunos han muerto al cruzar la carretera para buscar sustento. Quizás esperan que los coches hagan el trabajo sucio», espeta con cierta amargura.

Según ha podido averiguar esta «gatófila» confesa, «la denuncia parte de una pareja que perdió a su perra por la zona, y al entrar allí, no sé qué problema tuvieron que proyectaron toda su frustración con los gatos, aunque no sé la secuencia de los hechos, e hicieron intervenir al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona)».

Y es que según apuntaban fuentes municipales en un comunicado hace unos días, la prohibición de alimentar a estos felinos no parte del equipo de Gobierno sino a raíz de una denuncia del  Seprona de la Guardia Civil.

Apoyo mediático y en la red

Gatos urbanitas en peligroAunque Carmen asegura que «el 95% de la Gerencia no está a favor de los gatos», su lucha no desiste. Son muchos los medios de comunicación que se han hecho eco de su causa y ha creado una plataforma en change.org que ya ha superado las 1.500 firmas para pedir al Ayuntamiento hispalense que mantenga a la colonia de gatos.

«No hemos pedido ni adopción, ni dinero, sólo que la colonia se mantenga en su espacio. Es una de las señas de identidad de Urbanismo. Que se restituya todo lo que se les ha arrebatado, los comederos y bebederos. Se les va acumulando el hambre y la sed, me miran, maúllan, y no saben qué pasa, están descontrolados», manifiesta con la esperanza de una pronta y satisfactoria solución.

Mientras, a la espera de llegar a un «entente cordiale». «He presentado las firmas pero aún no han movido ficha, es la situación más difícil que he vivido en la gerencia. Tengo constancia de que hace un par de días ha habido una reunión en el zoosanitario de tres de los responsables entre cuyas competencias está la colonia, pero no tenemos noticias. Necesitamos que tomen una decisión rápida».

Carmen vive en su hogar también rodeada de gatos. Cinco en total. Pedrito, Lolita y Manolito conviven con ella desde hace más de un lustro, provenientes de la colonia de Urbanismo. Ahora esta funcionaria, amante de los animales, confiesa que ha perdido la sonrisa. «Los que han fallecido no tenían que haber muerto, es un acto de crueldad animal», añade. Por la colonia, mientras tanto, merodean los felinos supervivientes, maullando S.O.S.