La industria aeronáutica tiene solera en Sevilla. Una larga lista de hitos ponen a la ciudad en los anales de la historia de la aviación internacional, que empieza a despuntar en 1942, año en el que la Hispano Suiza produjo unos cien HS-42, el primer avión hecho en Sevilla.

De Triana, al cielo. La factoría que la empresa de Guadalajara Hispano Suiza creó en Sevilla en el año 1937 tuvo sus primeros resultados apenas cinco años más tarde, cuando de sus hangares de la calle San Jacinto salieron los primeros ejemplares del HS42, un biplaza de entrenamiento militar avanzado diseñado y fabricado íntegramente en Andalucía.

Traslado del HS-42 de Triana a TabladaLa aeronave era un monoplano con tren de aterrizaje fijo y dos plazas, una para el instructor y otra para el alumno, que iban sentados en tándem bajo una misma cabina acristalada. Alcanzaba una velocidad máxima de 325 kilómetros por hora y tenía una autonomía de 1.150 kilómetros. Los que lo pilotaban decían de él que era especialmente sensible a manos inexpertas.

El HS-42 hizo su primer vuelo de pruebas el 5 de abril de 1942, Domingo de Resurrección. El prototipo de la aeronave fue desmontado en sus principales subconjuntos y fue llevado desde la factoría de San Jacinto, situada en los números del 102 al 106, hasta el Real Aeroclub de Sevilla en Tablada. Allí esperaba el piloto, Fernando Flores Solís.

El vuelo de prueba del HS-42 despertó el interés en el Ministerio del Aire, que envió una comisión de evaluación para informar de las cualidades de la aeronave. Los resultados arrojados provocaron que el Estado comprase la licencia y que la Hispano Aviación se hiciese con el encargo de un centenar de aeronaves.

Eran las primeras que llevaban el sello ‘made in Sevilla’. Un marchamo de calidad de una ciudad que sigue a la cabeza de la industria aeronáutica.